Un voraz incendio de grandes proporciones registrado en las últimas horas en el sector rural de Mendihuaca ha dejado un saldo preliminar de 16 cabañas u hostales y 4 restaurantes completamente destruidos por las llamas.
Aunque la magnitud de la conflagración generó pánico entre turistas y residentes del corredor costero, las autoridades han confirmado que la emergencia dejó únicamente pérdidas materiales, sin reporte de personas lesionadas o víctimas fatales.
La principal hipótesis que manejan los organismos de socorro es que el fuego se originó debido a un corto circuito en uno de los establecimientos.
Comerciantes de la zona señalaron que el sector venía sufriendo constantes apagones y fluctuaciones en el sistema eléctrico, lo que habría detonado la emergencia.
La conflagración se propagó con una velocidad imposible de contener debido a dos factores críticos: las condiciones climáticas y las características estructurales de las edificaciones, las cuales estaban construidas mayoritariamente con madera y materiales livianos. Esto facilitó el avance del fuego y generó una densa columna de humo visible desde varios puntos de la Troncal del Caribe.
Respuesta ante la emergencia y vulnerabilidad
Ante la ausencia de un servicio de bomberos inmediato en la zona, la comunidad, los turistas, e incluso efectivos de la Policía y el Ejército, intentaron frenar las llamas formando cadenas humanas con baldes de agua y extintores manuales.
A pesar del esfuerzo por salvar muebles y electrodomésticos, la intervención fue insuficiente frente a la voracidad del incendio.
Más de 10 unidades del Cuerpo de Bomberos de Santa Marta se desplazaron al lugar. No obstante, la atención se vio dificultada por la distancia y las precarias condiciones de movilidad.
Se informó que las máquinas debieron atravesar el paso afectado por el reciente colapso del puente de Mendihuaca. Para cuando los bomberos lograron arribar, gran parte de las estructuras ya habían sido reducidas a cenizas.
Impacto ambiental y socioeconómico
La Corporación Autónoma Regional del Magdalena. Corpamag, activó los protocolos de la Ley 1523 de 2012 para realizar una visita técnica de evaluación y verificar el impacto ambiental sufrido por el entorno ecológico en el corregimiento de Guachaca.
En el ámbito social, la tragedia representa un golpe devastador para la economía local. Decenas de familias que dependían laboralmente de estos complejos —incluyendo cocineros, guías y personal de limpieza— han quedado en la incertidumbre laboral.
Este evento se suma a una racha de infortunios en la zona, que incluye inundaciones por frentes fríos, la crisis administrativa del Parque Tayrona y el mencionado colapso del puente Mendihuaca en febrero.
Esta emergencia ha traído a la memoria el incendio del Hotel Jaba Nibue en Taganga en 2019, otro siniestro que destruyó gran parte de la infraestructura de un reconocido centro turístico.
Fortalecer la prevención
Las autoridades han reiterado el llamado a los propietarios para fortalecer las medidas de prevención y realizar revisiones periódicas a los sistemas eléctricos, subrayando la vulnerabilidad de las construcciones en zonas rurales y de difícil acceso.
Actualmente, los propietarios afectados han solicitado la intervención urgente de las autoridades distritales y departamentales para recibir apoyo en la reconstrucción de sus negocios y la reactivación del turismo en esta franja crítica del Magdalena.

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