Intervención del Esmad en plantón frente al Museo Nacional desata polémica

La presencia de la fuerza antidisturbios en una manifestación ciudadana contra el retiro de obras del Museo Nacional generó cuestionamientos sobre el manejo de la protesta y el respeto al derecho a la expresión cultural.

La intervención de la unidad antidisturbios de la Policía en una protesta ciudadana frente al Museo Nacional de Colombia, en Bogotá, desató polémica luego de que los manifestantes denunciaran el uso de la fuerza durante un plantón convocado para rechazar el retiro de cerca de 30 obras de la institución cultural.

La movilización se realizó el sábado 17 de octubre y reunió a más de 500 personas, entre jóvenes, artistas, ciudadanos y defensores de la memoria histórica, quienes expresaron su inconformidad con la decisión del Gobierno del presidente Abelardo de la Espriella de desmontar piezas relacionadas con la diversidad sexual, el feminismo, las víctimas de la violencia política y el Acuerdo de Paz de 2016.

Lo que comenzó como una jornada de protesta cultural terminó en momentos de tensión y enfrentamientos entre algunos manifestantes y uniformados de la fuerza pública. De acuerdo con los reportes periodísticos, hacia las 6:33 de la tarde una tanqueta comenzó a lanzar agua para dispersar a las personas que permanecían en el lugar y que, según los reportes, bloqueaban parcialmente la vía.

Posteriormente, se registró un despliegue de agentes antidisturbios sobre la calle 33 con carrera Séptima, con utilización de elementos aturdidores. También hubo reportes de lanzamiento de piedras durante los enfrentamientos. Hacia las 7:30 de la noche, la situación de orden público había vuelto a la normalidad, aunque algunos uniformados permanecían en el sector.

Las circunstancias en las que se produjo la intervención generaron cuestionamientos de ciudadanos y asistentes al plantón, quienes aseguraron que la manifestación se desarrollaba de manera pacífica antes de la actuación policial. En redes sociales circularon videos y denuncias sobre el procedimiento, incluido el presunto uso de gases y agua para dispersar a los participantes.

Fuentes consultadas por Infobae también reportaron denuncias sobre la destrucción de una muestra alternativa elaborada por los manifestantes con reproducciones de algunas de las obras retiradas del museo. Estas afirmaciones se conocieron en medio de los reclamos por la actuación de los uniformados.

Una protesta por la memoria histórica

La controversia tiene como trasfondo la decisión gubernamental de retirar aproximadamente 30 piezas de varias salas del Museo Nacional. Entre los elementos desmontados se encontraban objetos y materiales relacionados con las luchas de las comunidades LGBTI, los movimientos feministas, la historia política colombiana y el proceso de paz con las antiguas Farc.

Durante el plantón, algunos participantes instalaron reproducciones de las obras retiradas como una forma de expresar su rechazo a lo que consideran un intento de borrar parte de la memoria colectiva del país.

La decisión del Gobierno ha provocado críticas de representantes del sector cultural, artistas y antiguos funcionarios del Ministerio de las Culturas, quienes han advertido sobre los riesgos de modificar los relatos históricos de una institución patrimonial por razones políticas o ideológicas.

Por su parte, la administración nacional ha defendido el retiro de las piezas bajo el argumento de que los espacios públicos del Estado no deben utilizarse para promover interpretaciones que considere sesgadas o para exaltar a personas vinculadas con organizaciones armadas.

Cuestionamientos por el uso de la fuerza

La actuación policial abrió un nuevo frente de discusión sobre el manejo de las manifestaciones ciudadanas y la necesidad de garantizar el derecho a la protesta, especialmente cuando se trata de expresiones artísticas y culturales.

Los cuestionamientos se centran en las condiciones que llevaron a la intervención, la proporcionalidad del uso de los medios de dispersión y las alternativas de diálogo que pudieron agotarse antes de recurrir a la fuerza.

Aunque durante la jornada se registraron bloqueos viales y posteriormente enfrentamientos, las denuncias de los asistentes apuntan a que la protesta había transcurrido inicialmente sin violencia. La secuencia de los hechos y las circunstancias específicas que motivaron el procedimiento son aspectos centrales para establecer responsabilidades.

El episodio deja en evidencia que la polémica por el retiro de las obras del Museo Nacional trascendió el debate museográfico y se convirtió en una discusión sobre la memoria histórica, la libertad de expresión y los límites de la intervención policial en las manifestaciones públicas.

La controversia continúa abierta, mientras se esperan explicaciones sobre el procedimiento y las condiciones en las que se produjo la dispersión de los ciudadanos reunidos frente al principal museo histórico del país.