María Fernanda Suárez, presidenta del Banco Popular.

La banca, lista para financiar proyectos de fracking en Colombia

En un firme llamado a la acción para el sector energético del país y en defensa de la viabilidad del fracking, la exministra de Minas y Energía y actual presidenta del Banco Popular, María Fernanda Suárez, planteó la necesidad crítica de recuperar la seguridad energética en Colombia para contrarrestar el impacto directo que tiene la importación de combustibles en las facturas de servicios públicos de los ciudadanos.

Durante su intervención, en un reciente encuentro del Grupo Aval en Barranquilla, Suárez alertó que la falta de desarrollo de hidrocarburos locales ha llevado al país a un escenario de dependencia de energéticos importados que no existía hace cuatro años.

De acuerdo con la ejecutiva, la vulnerabilidad del sistema eléctrico es especialmente crítica en épocas climáticas extremas. Bajo el escenario del fenómeno de El Niño, el país se ve obligado a importar cerca del 50% del gas que consume, mientras que en condiciones climáticas normales esa importación alcanza un 30% del consumo de este recurso.

El núcleo del problema radica en el factor económico: el costo del gas importado supera en aproximadamente cuatro veces el valor del gas producido a nivel nacional, dijo.

Suárez enfatizó que este sobrecosto impacta con especial dureza a la región Caribe, donde las tarifas de electricidad representan una gran preocupación para los usuarios, traduciéndose de manera inmediata en facturas de luz más caras para los hogares debido al encarecimiento de la generación térmica.

Fracking: Superando falsos dilemas bajo rigor técnico

Al ser consultada sobre el desarrollo del fracking en Colombia, la presidenta del Banco Popular argumentó que el debate debe basarse en la evidencia científica y técnica, y no en mitos. Recordó que una comisión de expertos determinó que la técnica es segura si se implementan todas las medidas adecuadas, calificando de “falso dilema” la supuesta elección obligatoria entre el cuidado del agua y la extracción de petróleo.

Para la directiva, el actual Gobierno cuenta con los estudios técnicos necesarios para avanzar en esta materia. La reactivación de estos proyectos no solo garantizaría el autoabastecimiento energético, sino que impulsaría de forma contundente la generación de empleo, el crecimiento económico y el aumento de ingresos fiscales, permitiendo en última instancia que las cuentas de luz y gas de los hogares sean más baratas.

La banca, lista para financiar la transición y los hidrocarburos

En el ámbito del respaldo financiero, Suárez fue categórica al manifestar que las entidades del Grupo Aval están listas para acompañar el financiamiento energético de Colombia, al cual consideran una prioridad fundamental para la nación.

Esto incluye no solo la diversificación de fuentes tradicionales de energía, sino también el respaldo a proyectos de fracking, bajo la condición estricta de que sean ejecutados por las compañías idóneas.

“Estamos listos para financiar siempre que sean las compañías adecuadas”, puntualizó, haciendo hincapié en que la idoneidad y experiencia de los operadores es un factor supremo para el éxito técnico y ambiental de estas operaciones.

En este sentido, sugirió que Ecopetrol —actual propietario de los campos de exploración— podría asociarse con firmas internacionales que ya cuentan con trayectoria comprobada en la aplicación de esta técnica en otras regiones del mundo.

Finalmente, Suárez exaltó el potencial de la región Caribe y el departamento del Atlántico como potencias energéticas indiscutibles, destacando el auge de la energía solar, el gas y los desarrollos costa afuera (offshore).

La expectativa del sector financiero es que estos proyectos aceleren su desarrollo bajo la administración actual, asegurando un acompañamiento robusto para la transformación productiva y la soberanía energética del país.