En un entorno empresarial donde la disrupción tecnológica redefine las ventajas competitivas a un ritmo sin precedentes, el verdadero reto corporativo no radica en acumular conocimientos estáticos, sino en la capacidad sistemática de evolucionar con el cambio, así lo planteó la estratega global y exejecutiva de firmas tecnológicas como Google y Meta, María Fernández Guajardo, durante su intervención en el foro empresarial Caribe BIZ, celebrado en Barranquilla.
En su conferencia titulada “De la oportunidad a la acción: cómo experimentar, escalar y crecer en la era de la IA”, Fernández Guajardo enfatizó que la transformación actual exige una reinvención profunda en la alta gerencia. “Cuando el mundo cambia, nuestro saber cambia. Lo que antes nos funcionaba ahora ya no lo hace. El saber caduca, pero nuestra capacidad de aprender no caduca”, sentenció ante los líderes empresariales reunidos en el evento de la Cámara de Comercio de Barranquilla.
Al abordar la adopción de la inteligencia artificial y el desarrollo de nuevas funciones, la conferencista subrayó que la incertidumbre no puede convertirse en un freno operativo. Desde una perspectiva estratégica, propuso reducir la escala de los dilemas para agilizar la toma de decisiones y avanzar con pasos medibles.
“No te puedes paralizar, tienes que salir hacia adelante”, remarcó la expositora al advertir sobre los costos de la inacción. Para gestionar el riesgo sin frenar la innovación, explicó que las organizaciones deben recurrir a lanzamientos graduales y controlados.
Ilustrando este principio con su experiencia en Google —en plataformas de escala masiva como Gmail—, detalló cómo las nuevas funcionalidades no se despliegan simultáneamente a miles de millones de personas, sino que se prueban primero a nivel interno, luego con equipos ampliados, posteriormente con grupos de superusuarios y mercados piloto acotados. Solo cuando los datos demuestran tracción y estabilidad, la solución se escala de manera generalizada.
La trampa del “plan perfecto” y el lastre burocrático
La ejecutiva hizo referencia a las estructuras corporativas tradicionales que confunden el exceso de deliberación con la productividad. Fernández Guajardo advirtió sobre el peligro de quedar atrapados en lo que denominó el cuadrante del «plan perfecto», una dinámica de aparente rigor donde “hay mucha reunión, mucho comité, mucho plan estratégico, mucha powerpoint, pero no se mueve nada. Aquí llegamos tarde con muchísima elegancia”.
Para la especialista, este estancamiento resulta particularmente dañino frente a la inteligencia artificial: “En el plan perfecto tienes la sensación de que estás haciendo algo importante. Pero no estás aprendiendo. Y la IA necesita trabajo de hacer, no necesita trabajo de hablar, hay que hacerlo”.
En ese sentido, expuso que los procesos excesivamente largos y burocráticos terminan por “echar raíces”, restando agilidad y encareciendo cualquier ajuste táctico.
Como caso de estudio, recordó que a su llegada a Gmail existía un esquema de planificación exhaustivo que consumía tres meses de trabajo para definir semana por semana la labor de cada ingeniero. Sin embargo, al cabo de un mes surgían imprevistos y nueva información, obligando a invertir semanas adicionales en comités para actualizar un documento que ya estaba desfasado y no agregaba valor al usuario.
Frente a ello, recomendó simplificar la planificación a modelos ligeros de una página, orientados a operar bajo hipótesis y pruebas empíricas constantes para mantener la flexibilidad ante los cambios continuos del mercado.
La IA debe conducirse desde la alta dirección
Fernández Guajardo concluyó que la inteligencia artificial no puede concebirse meramente como una herramienta departamental para optimizar costos o flujos operativos, sino como un vector de crecimiento integral capaz de transformar modelos de negocio, captar nuevos clientes y conquistar mercados.
Por ello, fue categórica al advertir que este cambio no puede quedar aislado en los cuadros técnicos. “No se puede apuntar alto si no se entiende la tecnología. La inteligencia artificial no se puede delegar”, afirmó.
Para las empresas que buscan iniciar este trayecto, la recomendación fue pragmática: abandonar las postergaciones y dar el primer paso operativo. “No te concentras en todo lo que falta. Eliges un agujero y buscas la pieza y la pones”, concluyó.

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