Negociaciones por el CNE sacuden el Congreso: así se recomponen las alianzas políticas

La elección de los nueve magistrados del Consejo Nacional Electoral (CNE) no solo redefinió el equilibrio del árbitro electoral. Las negociaciones y los cambios de último minuto dejaron fisuras dentro del Gobierno de Abelardo de la Espriella, acercamientos inesperados entre antiguos adversarios y un nuevo mapa de alianzas en el Congreso.

La elección del nuevo Consejo Nacional Electoral (CNE) dejó mucho más que nueve magistrados para el periodo 2026-2030. Detrás de los votos hubo intensas negociaciones políticas, presiones de última hora y una disputa por el control de las mayorías que terminó provocando un sacudón en las alianzas del Congreso.

El episodio expuso, además, las tensiones entre el ministro del Interior, Rodrigo Lara, y sectores que hasta ahora aparecían como aliados del Gobierno, especialmente en medio de la puja por garantizar la elección del candidato de Salvación Nacional. La controversia también abrió interrogantes sobre el nuevo papel de Cambio Radical y dejó movimientos inesperados incluso en sectores de oposición.

La puja por el CNE reacomodó las fichas

La conformación del Consejo Nacional Electoral se convirtió en una de las primeras grandes pruebas de fuerza del nuevo Gobierno en el Congreso. La Casa de Nariño buscaba consolidar una mayoría política amplia en un organismo clave para las decisiones sobre campañas, partidos y procesos electorales.

Finalmente, el Congreso eligió a Nubia Stella Martínez, Silvio Carrasquilla, Juan Carlos Wills, Juan Felipe Lemos, José Antonio Parra, Plinio Alarcón Buitrago, Gersel Pérez Altamiranda, Cielo Rusinque y Ana Jimena Bautista.

El resultado dejó siete magistrados vinculados a sectores de la coalición de derecha y de Gobierno, frente a dos representantes del Pacto Histórico y la oposición de izquierda. La nueva composición le da una clara ventaja a las fuerzas que respaldan al presidente Abelardo de la Espriella.

Pero el camino hacia esa mayoría estuvo lejos de ser lineal.

Rodrigo Lara y los choques dentro de la coalición

Uno de los principales efectos políticos de la jornada fue el desgaste de las relaciones entre el Ministerio del Interior y algunas bancadas que, pese a compartir espacios con el Gobierno, protagonizaron fuertes diferencias durante las negociaciones.

El Espectador reveló que los choques alrededor de la candidatura de Salvación Nacional y el papel que debía asumir Cambio Radical provocaron cambios de último momento y dejaron consecuencias que podrían sentirse en los próximos pulsos legislativos.

La elección, por tanto, funcionó como un termómetro de la gobernabilidad: el Gobierno logró un resultado favorable, pero tuvo que enfrentar fricciones con sectores aliados que ahora pueden tener un mayor peso en la negociación de proyectos y reformas en el Congreso.

Cambio Radical emerge como pieza clave

Uno de los movimientos más significativos fue el papel de Cambio Radical, que logró llevar a Gersel Pérez al CNE y se consolidó como una ficha determinante en la nueva aritmética política.

La elección de Pérez fue posible, entre otros factores, por el respaldo de un sector de la Alianza Verde cercano al gobernador de Boyacá, Carlos Amaya. El grupo liderado en el Congreso por Jaime Raúl Salamanca terminó respaldando una fórmula que permitió a Cambio Radical obtener representación en el organismo electoral.

Este acercamiento revela una nueva realidad política: sectores que anteriormente coincidían con el progresismo ahora aparecen dispuestos a construir acuerdos con fuerzas que respaldan al Gobierno de De la Espriella.

La oposición también sale dividida

Las negociaciones por el CNE no solo movieron las fronteras del oficialismo. La oposición también terminó atravesada por tensiones y redefiniciones.

El Pacto Histórico consiguió dos magistradas, Cielo Rusinque y Ana Jimena Bautista, pero la decisión dejó por fuera a otras figuras que aspiraban a representar al sector político.

La salida del exrepresentante Alirio Uribe de la puja y la decisión del expresidente Gustavo Petro de concentrar el respaldo en Rusinque y Bautista evidenciaron que la izquierda también tuvo que cerrar filas y resolver disputas internas antes de la votación definitiva.

El resultado dejó al Pacto Histórico como la principal fuerza opositora dentro del CNE, aunque con una representación minoritaria frente a la mayoría que alcanzaron las fuerzas de Gobierno.

En Marcha y la Alianza Verde, entre los perdedores

El otro gran derrotado de la negociación fue En Marcha, movimiento del exministro Juan Fernando Cristo. Su candidato, Guillermo Rivera, no consiguió los votos suficientes y quedó por fuera de la nueva composición del CNE.

La Alianza Verde tampoco obtuvo una silla propia. La división de su bancada terminó siendo determinante: mientras un sector apoyó a Rivera, otro se inclinó por Gersel Pérez, de Cambio Radical, quien finalmente resultó elegido.

La consecuencia política es clara: las elecciones internas y las votaciones del Congreso ya no podrán analizarse únicamente bajo la lógica de Gobierno versus oposición. Los acuerdos alrededor del CNE mostraron que existen bloques móviles y facciones dispuestas a negociar de acuerdo con los intereses de cada elección.

El CNE anticipa nuevos pulsos en el Congreso

La elección del CNE dejó al Gobierno de Abelardo de la Espriella con un resultado ampliamente favorable, pero también mostró que su capacidad para construir mayorías dependerá de negociaciones permanentes.

El nuevo Consejo deberá asumir decisiones sensibles, entre ellas procesos relacionados con la financiación de campañas, personerías jurídicas y disputas internas de los partidos. Entre los asuntos que podrían llegar al organismo está el análisis de cuentas de campañas políticas, incluido el debate sobre la financiación de la campaña presidencial de De la Espriella.

Por eso, la batalla por las nueve sillas fue mucho más que una elección institucional. Fue un ensayo de las alianzas que marcarán la nueva legislatura.

El mapa político quedó reconfigurado: Cambio Radical demostró capacidad de negociación, sectores de la Alianza Verde se alejaron de antiguos aliados, el Pacto Histórico quedó con dos sillas y el Gobierno logró una mayoría favorable, aunque a costa de tensiones internas.

La gran pregunta ahora es si los acuerdos alcanzados para elegir a los magistrados del CNE se mantendrán en las próximas votaciones del Congreso o si la negociación que permitió el triunfo del oficialismo terminó sembrando las condiciones para una nueva disputa por el control de las mayorías.