Nicolás Pérez Marulanda, presidente ejecutivo de Fedepalma

“No pedimos privilegios, exigimos coherencia, planeación y visión de país”: Fedepalma al próximo Gobierno

En un contexto de cara a las próximas elecciones presidenciales, el presidente ejecutivo de Fedepalma, Nicolás Pérez Marulanda, envió durante el 54° Congreso Nacional de Cultivadores de Palma de Aceite, un mensaje claro y exigente al futuro gobierno de Colombia.

“No pedimos privilegios. Exigimos coherencia, planeación y visión de país“, dijo el líder gremial de Fedepalma, solicitando garantías fundamentales para que el sector pueda seguir aportando al desarrollo nacional, centrando sus peticiones en tres ejes críticos:

  1. Seguridad física y jurídica: Pérez Marulanda denunció un deterioro “dramático” de la seguridad en las zonas palmeras, señalando que en lo corrido de 2026, el 80% de los municipios palmeros han presentado alteraciones de orden público por estructuras delincuenciales. Asimismo, pidió respeto a la propiedad privada frente a la implementación de la jurisdicción agraria.
  2. Infraestructura: Instó a priorizar soluciones para la conectividad de la zona oriental y suroccidental del país, advirtiendo que las deficiencias en las vías y la debilidad del puerto de Tumaco ponen en riesgo el abastecimiento nacional y encarecen los costos logísticos.
  3. Estabilidad macroeconómica: Hizo un llamado a recuperar la estabilidad fiscal del país y a defender la Constitución Política como base del estado de derecho y el equilibrio institucional.

“La palmicultura colombiana no puede permitirse otros cuatro años de indiferencia“, expresó Pérez Marulanda, reafirmando que el sector está listo para trabajar en alianza con el Estado siempre que existan reglas claras y un diálogo permanente.

Histórica producción de aceite de palma

En el marco del 54° Congreso Nacional de Cultivadores de Palma de Aceite, el presidente ejecutivo de Fedepalma presentó un balance histórico para el sector, subrayando que la industria no solo ha alcanzado cifras récord de producción, sino que se ha erigido como un actor determinante para la transición energética y el desarrollo regional del país.

Bajo el lema “Más Palma, más Colombia“, Pérez Marulanda destacó que entre 2021 y 2025 el área sembrada creció un 11%, alcanzando las 641.000 hectáreas, lo que posiciona a la palma como el segundo cultivo más importante de la nación. Este dinamismo permitió que en 2025 se lograra un máximo histórico de 1,93 millones de toneladas de aceite de palma crudo, un incremento anual del 12%.

Para el cierre de 2026, el gremio proyecta superar por primera vez la barrera de los 2 millones de toneladas, consolidando un valor de producción de 9,5 billones de pesos, equivalente al 12% del PIB agropecuario nacional.

El líder gremial enfatizó que este crecimiento ha sido impulsado por la adopción de mejores prácticas agronómicas y el avance de los híbridos, que ya representan el 21% del área total cultivada. Además, resaltó el compromiso del sector con la sostenibilidad, informando que el 99% de los cultivos están libres de deforestación, respaldados por un sistema de monitoreo satelital independiente.

Motor de empleo y desarrollo rural

La palmicultura se ha consolidado como un salvavidas socioeconómico para el campo colombiano, generando más de 260.000 empleos, de los cuales 100.000 son directos en cultivos y plantas extractoras. Actualmente, el sector es el sustento de más de 9.300 familias y empresas en 172 municipios de 21 departamentos, impactando positivamente la seguridad alimentaria y la formalización laboral en las regiones más apartadas.

Nicolás Pérez Marulanda también señaló la relevancia estratégica de la palma en la transición energética, destacando el papel de los biocombustibles y la eficiencia del modelo de para-fiscalidad, el cual ha permitido una inversión sostenida en investigación y transferencia de tecnología a través de Cenipalma.