Perú en vilo: Casi empatados Keiko Fujimori y Roberto Sánchez

El Perú se encuentra sumido en una profunda incertidumbre tras la jornada electoral de este domingo. Con el 91,80% de las mesas escrutadas, los resultados oficiales muestran una contienda extremadamente reñida que sitúa al país en un escenario de empate técnico.

Keiko Fujimori, lideresa de Fuerza Popular, mantiene una leve ventaja con el 50,30% de los votos, frente al 49,70% obtenido por Roberto Sánchez, de Juntos por el Perú.

La brecha entre ambos candidatos es de apenas 100.000 sufragios aproximadamente: Fujimori registra 8.701.969 votos contra los 8.601.089 de Sánchez.

Esta estrecha diferencia ha provocado reacciones diametralmente opuestas en los comandos de campaña:

Keiko Fujimori: En un tono cauteloso, la candidata llamó a la tranquilidad y evitó proclamarse ganadora. Instó a esperar el conteo definitivo y aseguró que su fuerza política reconocerá los resultados finales, pidiendo el mismo compromiso a su oponente.

Roberto Sánchez: Por el contrario, Sánchez se dirigió a sus seguidores desde el balcón de la Plaza San Martín y se proclamó ganador. En su discurso, calificó la jornada como un “hito histórico” destinado a terminar con lo que denominó el “pacto mafioso” en el gobierno.

Los perfiles en disputa

Esta elección representa el cuarto intento consecutivo de Keiko Fujimori por alcanzar la presidencia. La hija del fallecido expresidente Alberto Fujimori ha centrado su propuesta, bajo el lema “Perú con orden”, en el combate a la inseguridad mediante la militarización temporal de cárceles y fronteras, además de prometer incentivos fiscales para reactivar la economía.

Por su parte, Roberto Sánchez, psicólogo y exministro durante la gestión de Pedro Castillo, ha logrado capitalizar el apoyo de los sectores rurales, especialmente en el sur del país.

Sánchez se presenta como el heredero político de Castillo, manteniendo una estética que incluye el uso del sombrero de campesino como símbolo de identidad con las comunidades del Perú profundo.

Una tendencia de polarización extrema

El actual escenario no es ajeno a la historia reciente del país. En los últimos 36 años, los márgenes de victoria en los balotajes peruanos se han reducido drásticamente mientras la polarización aumenta.

En 2016, Fujimori perdió ante Pedro Pablo Kuczynski por solo 41.057 votos (0,2%). En 2021, la diferencia a favor de Pedro Castillo fue de apenas 44.263 votos (0,3%).

Con estos antecedentes, el país entra en la recta final del conteo de votos sin una tendencia clara, bajo la mirada atenta de una sociedad que, según analistas, mantiene una gran resistencia al fujimorismo, el cual ha estado presente en el 75% de las segundas vueltas disputadas en la historia electoral peruana.

Se espera que en las próximas horas, con el procesamiento de las actas restantes y la resolución de posibles impugnaciones, se defina finalmente quién asumirá las riendas de la nación en un contexto de máxima tensión política.