El precio de la energía en bolsa en Colombia podría alcanzar los $1.500 por kilovatio hora (kWh) durante la fase más intensa del fenómeno de El Niño, de acuerdo con las proyecciones de Camilo Marulanda, presidente de Isagén.
La advertencia pone de nuevo sobre la mesa los riesgos que enfrenta el sistema eléctrico ante la reducción de las lluvias y la mayor presión sobre los recursos hídricos disponibles para la generación de electricidad.
Marulanda explicó que el panorama energético está condicionado por tres factores: la baja incorporación de nuevos proyectos de generación, las condiciones climáticas adversas y el crecimiento de la demanda eléctrica. La combinación de estos elementos podría elevar los costos de abastecimiento, especialmente si disminuyen los aportes de agua a los embalses y las centrales hidroeléctricas reducen su capacidad de generación.
Según el directivo, durante los últimos cinco o seis años habría ingresado menos del 20 % de la energía que se esperaba incorporar al sistema. A esto se suma la disminución de las afluencias hídricas en las cuencas donde opera Isagén, que registraron mínimos históricos durante agosto, septiembre y octubre, según indicó.
“La situación es seria y crítica, y nos llevará a niveles de exigencia inéditos”, advirtió Marulanda, al referirse a las condiciones que tendría que afrontar el sector eléctrico.
¿Cuánto podría subir el precio de la energía en bolsa?
De acuerdo con las cifras expuestas por el presidente de Isagén, el precio promedio de la energía en bolsa se situaba alrededor de los $516 por kWh. Sin embargo, el directivo señaló que las medidas adoptadas por el Gobierno para proteger las reservas de los embalses e incentivar la generación térmica han contribuido a contener las cotizaciones.
Sin esas intervenciones, sostuvo, el precio habría superado los $1.000 por kWh. El escenario más exigente llegaría con el fortalecimiento de El Niño, cuando la referencia podría alcanzar los $1.500 por kWh.
Frente a un precio de referencia de $516, llegar a $1.500 representaría un incremento cercano al 191 %, es decir, el valor sería casi tres veces el nivel mencionado por Marulanda. Se trata de una proyección sobre el precio de la energía en el mercado mayorista, no de un aumento automático y equivalente en la factura de todos los hogares colombianos.
El comportamiento de las tarifas dependerá, entre otros factores, de la exposición de cada comercializadora al mercado de bolsa, de los contratos de suministro que tenga suscritos y de las condiciones regulatorias aplicables.
Embalses bajo presión y menor margen para la generación hidráulica
La reducción de las lluvias constituye uno de los principales riesgos para el abastecimiento eléctrico, debido al peso de la generación hidroeléctrica en la matriz energética colombiana. Cuando disminuyen los aportes de agua, las empresas deben administrar con mayor cautela sus reservas y recurrir, cuando resulta necesario, a otras fuentes de generación para atender la demanda.
Marulanda señaló que las afluencias en centrales de Isagén como La Miel y San Carlos registraban disminuciones cercanas al 40 % frente a sus promedios históricos. Aunque el nivel de los embalses del sistema se ubicaba entre el 76 % y el 77 %, la compañía reportaba reservas del 81 %.
Estas cifras evidencian la importancia de diferenciar entre el nivel de almacenamiento y el ingreso de agua a los embalses. Un volumen almacenado relativamente alto no elimina el riesgo si las precipitaciones permanecen por debajo de los promedios históricos y la demanda continúa creciendo.
En ese contexto, la generación térmica adquiere relevancia para complementar la oferta hidroeléctrica. No obstante, el costo de producir electricidad con combustibles puede presionar los precios del mercado, particularmente en periodos de escasez hídrica.
El impacto sobre los consumidores y las empresas
Un aumento sostenido del precio de bolsa puede afectar especialmente a las comercializadoras que deben comprar una proporción importante de la electricidad en ese mercado para cubrir sus necesidades de suministro. En esos casos, el encarecimiento de las compras puede trasladarse a los costos de prestación del servicio y ejercer presión sobre las tarifas, de acuerdo con las condiciones contractuales y regulatorias de cada empresa.
Para los usuarios, esto significa que el posible incremento de la energía en bolsa no necesariamente se reflejará de inmediato ni en la misma proporción en los recibos de electricidad. Las empresas que cuentan con contratos de largo plazo pueden tener una exposición diferente a la de aquellas que dependen en mayor medida de las compras en el mercado mayorista.
El riesgo, por tanto, no se limita al precio del kilovatio hora: también involucra la capacidad financiera de los agentes para comprar energía, cumplir sus obligaciones contractuales y garantizar la continuidad del servicio en un escenario de mayor volatilidad.
Isagén también anticipa presiones sobre sus resultados
El panorama climático y financiero también tendría consecuencias para Isagén. Marulanda anticipó una reducción de entre el 30 % y el 40 % en las utilidades operativas de la compañía frente al año anterior, debido a una generación inferior a la prevista y al incremento de las tasas de interés.
Como parte de su estrategia de inversión, el directivo indicó que la empresa vendió activos de generación por aproximadamente US$1.000 millones y comprometió US$800 millones en nuevos proyectos solares y sistemas de almacenamiento con baterías.
El presidente de Isagén insistió en que Colombia necesita fortalecer la inversión en generación eléctrica y gas natural para garantizar la confiabilidad del sistema y responder al crecimiento de la demanda.
El reto de garantizar la seguridad energética
La advertencia de Isagén refleja un desafío estructural para el sector eléctrico colombiano: asegurar suficiente oferta de energía en periodos de sequía y, al mismo tiempo, facilitar la entrada oportuna de nuevos proyectos de generación.
Si El Niño reduce de manera significativa los aportes hídricos y la oferta disponible no logra responder a la demanda, el mercado podría enfrentar nuevas presiones alcistas. La evolución de las lluvias, el comportamiento de los embalses, la disponibilidad de generación térmica y la incorporación de nuevos proyectos serán determinantes para establecer qué tan cerca estará el precio de bolsa de los niveles advertidos por Marulanda.
Por ahora, la cifra de $1.500 por kWh constituye una proyección del presidente de Isagén para el periodo de mayor intensidad del fenómeno, y no una certeza sobre el precio que alcanzará el mercado. Su advertencia, sin embargo, pone de relieve la necesidad de reforzar la capacidad de generación y la preparación del sistema ante condiciones climáticas más exigentes.
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