En un diálogo con Óscar Ferney Rincón, director ejecutivo de Acipet, el presidente ejecutivo de la Asociación Nacional de Empresas Generadoras (Andeg), Alejandro Castañeda, advirtió sobre la fragilidad del sistema eléctrico en Colombia.
Según el dirigente gremial, la “bomba de tiempo” que se venía gestando en el sector no solo es una realidad, sino que su estallido se ha acelerado peligrosamente debido a la falta de excedentes de energía y una crisis financiera que asfixia a los generadores.
Castañeda explicó que, bajo un análisis de largo plazo, el país enfrenta un hueco del 6% en energía firme para el año 2029, una brecha que no puede ser cubierta con la infraestructura actual.
Sin embargo, la mayor preocupación radica en el corto plazo: la llegada del Fenómeno del Niño. A diferencia de crisis anteriores, donde Colombia contaba con un excedente de energía firme del 2% o 3%, actualmente el sistema se encuentra en un punto crítico del 0% de excedente.
Esta situación implica que cualquier contratiempo en el sistema podría derivar en un apagón hacia marzo o abril del próximo año. Castañeda criticó la actual política energética, señalando que el Gobierno se ha enfocado exclusivamente en fuentes renovables, olvidando que estas no poseen la “firmeza que aportan las plantas térmicas o hidráulicas para garantizar el suministro constante”.
La crisis financiera: una deuda de 2.2 billones de pesos
Uno de los puntos más críticos expuestos por el presidente de Andeg es la vulnerabilidad financiera de los generadores. El Gobierno Nacional, a través de la intervención de la empresa Aire por parte de la Superintendencia de Servicios Públicos, mantiene una deuda de 2.2 billones de pesos con el sistema.
De este monto, 1.5 billones de pesos corresponden específicamente a los generadores térmicos, debido principalmente al no pago de la energía transada en la bolsa. Castañeda calificó la situación como “frágil de arranque”, ya que poner a funcionar todo el parque térmico durante un mes —requiriendo compras de gas, carbón y líquidos— cuesta precisamente esos 1.5 billones de pesos.
“Estamos arrancando un mes sin plata, con un mes ya banqueado”, enfatizó el experto.
Propuestas para desactivar la crisis
Ante la imposibilidad de construir nuevas plantas en pocos meses, Castañeda propone atacar el problema desde la demanda. Plantea incentivos al ahorro, implementar programas similares a “Pagar Paga” de 2016, donde se recompense económicamente a los hogares y empresas que reduzcan su consumo. Cabe destacar que los hogares representan el 70% del consumo eléctrico del país.
También, autogeneración industrial, incentivar a la industria para que entregue sus excedentes de energía (estimados en unos 2,500 MW) al sistema, pagándoles a precio de bolsa o de escasez.
Y señales horarias. El presidente de Andeg lamentó que Colombia no cuente con una regulación que permita a los usuarios percibir precios distintos según la hora de consumo, lo que facilitaría desplazar la demanda hacia horas de menor presión sobre el sistema.
Finalmente, Castañeda hizo un llamado a revisar la política de transición energética, advirtiendo que forzar un modelo 100% renovable sin respaldo técnico podría disparar las tarifas para los usuarios finales, tal como ha ocurrido en países como Alemania. La riqueza en recursos como el carbón y el gas no debería ser ignorada en un país con las necesidades de desarrollo de Colombia.

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