En el marco del Congreso Empresarial Colombiano de la Andi, Sergio Díaz-Granados, presidente del Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF), expuso la estrategia de inversión y los desafíos que enfrenta América Latina y el Caribe, haciendo un enérgico llamado a la sociedad a recuperar la confianza y la esperanza para preservar la democracia.
Díaz-Granados destacó el compromiso financiero de CAF con la región, un banco que se ha transformado en los últimos 30 años, abriéndose a toda América Latina y el Caribe, obteniendo grado de inversión y enfocándose en infraestructura. La institución ha logrado ser el mayor emisor no soberano de América Latina y el Caribe, habiendo emitido cerca de 21.000 millones de dólares entre 2022 y 2025 en diversas monedas.
Además, el presidente de CAF informó que entre 2020 y 2025, la corporación ha aprobado cerca de 85.000 millones de dólares para la región, destinados a proyectos y programas que buscan un impacto real. Para este año, CAF tiene la meta de convertirse en un banco con un foco práctico y efectivo de mayor integración en América Latina y el Caribe, habiendo ya incorporado a El Salvador, Honduras, Bahamas, Antigua y Barbuda, y con países como Guatemala, Dominica, Santa Lucía, Granada, San Vicente, San Cristóbal y Nieves, Guyana y Surinam en proceso de ingreso.
Específicamente para Colombia, CAF ha intensificado su apoyo a los gobiernos locales, con un financiamiento que ha escalado de 50 millones de dólares hace tres años a 220 millones este año. Esto incluye financiamiento verde para Bogotá sin garantía de la nación, 50 millones de dólares para los programas de la alcaldía de Cartagena, y conversaciones para financiar directamente a Cali y Bucaramanga. Desde 1970, el banco ha desembolsado cerca de 210.000 millones de dólares a la región, consolidándose como un vehículo clave para el financiamiento sostenible.
Vasta brecha en infraestructura regional
Uno de los puntos más críticos de la exposición fue la enorme necesidad de inversión en infraestructura en la región. Afirmó el presidente de CAF que promover una mayor infraestructura para la integración física y funcional va a ser clave. “Tenemos necesidades en la región de un trillón de dólares en inversión, que se requiere en infraestructura para poder cerrar las brechas que tiene hoy América latina y el Caribe. Hay más de 300 proyectos en estos momentos de expansión de puertos y aeropuertos”, afirmó el alto ejecutivo.
Expresó que se estima que los aeropuertos y puertos de la región requerirán al menos 53.000 millones de dólares. Como ejemplo, mencionó el puerto de San Antonio en Chile, un proyecto de 4.000 millones de dólares que combinará inversión pública y privada, y el puerto de Chancay en Perú, con una inversión similar.

Díaz-Granados subrayó la alarmante diferencia en calidad vial: mientras que en 11 países de América Latina el promedio de vías asfaltadas es de 200 km por cada 100.000 habitantes, en los países de la OCDE este promedio alcanza los 1.000 km. También destacó la importancia de la inversión en infraestructura digital y formación de talento para potenciar el sector servicios, donde América Latina solo representa el 2% de las exportaciones globales con el 8% de la población mundial.
Avances y resiliencia en medio de una paradoja urbana
Pese a los retos, el presidente de CAF resaltó los avances de la región, describiéndolos como un “vaso medio lleno”. En los últimos 30-40 años, América Latina ha realizado reformas importantes y ha demostrado resiliencia ante crisis globales como la financiera de 2008 y la pandemia. Se han logrado mejoras en la gestión económica con metas de inflación explícitas, bancos centrales independientes, un sector financiero sólido y una gestión profesional de la deuda pública.
En el ámbito social, la región ha visto una reducción del analfabetismo, mayor cobertura de agua, mejora en la velocidad de internet y conexión eléctrica, que ha crecido 10 puntos porcentuales. El aumento del transporte aéreo y el uso del celular han mejorado significativamente la interconexión regional y cerrado brechas de comunicación.
Sin embargo, el presidente de CAF también señaló una paradoja crítica: América Latina, con el 85% de su población viviendo en ciudades, es la región más urbanizada, pero con la aglomeración más ineficiente del mundo. Esta aglomeración, que debería generar escala y oportunidades, ha servido para ratificar la informalidad y la improductividad. Por ello, CAF busca potenciar alianzas público-privadas en las ciudades para abordar temas como transporte, agua potable, residuos sólidos y vivienda, con el fin de disminuir las brechas de desarrollo y mejorar la vida urbana.
Alerta por inseguridad y debilitamiento democrático
El discurso tomó un tono de grave preocupación al abordar el “vaso medio vacío” de la región. Sergio Díaz-Granados alertó sobre el bajo crecimiento casi secular, los problemas crónicos de inseguridad y el envejecimiento poblacional sin haber resuelto la pobreza. Lamentó que América Latina no haya sabido aprovechar los cambios tecnológicos para aumentar sus tasas de crecimiento, y que la tasa de inversión sea la más baja como porcentaje del PIB en comparación con otras regiones.
Pero, la mayor alerta fue el deterioro de la confianza y el sistema democrático. “El exceso de promesa de los últimos 30 años está generando un debilitamiento del sistema democrático”, afirmó. Mencionó el crecimiento de la indiferencia por la democracia y la aspiración por gobiernos autoritarios como un problema que urge solucionar.
Finalmente, el presidente de CAF sentenció que la inseguridad es “el gran problema que tiene América Latina y el Caribe”, siendo la base sobre la que se asienta la región un “fango grande”. Reveló cifras alarmantes: 17 de los 20 países con las tasas de homicidio más altas del mundo están en la región, concentrando un tercio de los homicidios globales con solo el 8-9% de la población mundial. Además, 43 de las 50 ciudades más violentas del mundo están en América Latina y el Caribe. Hizo un llamado a enfocarse en las causas estructurales de la violencia, a través de alianzas con otros bancos de desarrollo, en lugar de solo perseguir a los criminales.
En un emotivo cierre, recordó el asesinato de Miguel Uribe Turbay como una advertencia sobre la espiral de violencia y confrontación que puede sumir a Colombia en el retraso democrático. Instó a no normalizar el dolor y la violencia, y a cerrar la “grieta” social con virtud, no con más división, pues si la sociedad se incendia, “las ideas no van a importar en medio de las cenizas”. Es un llamado a recuperar la confianza y la esperanza para construir una sociedad más justa, próspera y desarrollada.

Más historias
El impulso del sector energético reúne a la Región Caribe en una agenda común
Atrasos en modernización del Ernesto Cortissoz alcanzan el 90%, denuncia Veeduría
La Corte Suprema acusó a Arturo Char por supuesta compra de votos