En un reciente encuentro en Barranquilla, tres beneficiarios del Fondo Nacional del Ahorro compartieron cómo lograron superar las barreras del sector financiero tradicional para obtener las llaves de sus hogares en la capital del Atlántico, destacando las tasas competitivas y el acompañamiento personalizado de la entidad.
Rafael Antonio Calle Mendoza, quien se desempeña como vigilante, relató que su camino hacia la casa propia enfrentó obstáculos iniciales en la banca privada. A pesar de tener un crédito aprobado en otra entidad, el monto ofrecido no era suficiente para la vivienda que su familia anhelaba.
“El Fondo Nacional del Ahorro hizo posible mi sueño… me prestaron el 90% del valor de la casa, algo que la entidad financiera anterior no quería hacer”, afirmó Calle, quien estuvo acompañado por su esposa durante el testimonio. El beneficiario destacó el papel fundamental de su asesora, Stephanie, a quien calificó como la guía principal de este logro.
El FNA está impactando notablemente a los jóvenes a través de líneas de crédito diseñadas para sus necesidades. Mónica Vélez, de 25 años y empleada de una empresa privada, decidió trasladar sus cesantías al Fondo por recomendación de su madre.
Al igual que Rafael, Mónica encontró limitaciones en la banca comercial, donde no le aprobaron el monto necesario para la vivienda que buscaba.
Gracias al asesoramiento de Nubia Hernández, una funcionaria con amplia trayectoria en la entidad, Mónica logró concretar la compra. “Tengo la vivienda de mis sueños gracias al Fondo Nacional del Ahorro”, señaló, subrayando la importancia del acompañamiento técnico para entender las capacidades de pago y las mejores opciones crediticias.
Ahorro programado y tasas sociales
La historia de Adrián Ramos, de apenas 23 años, ilustra el poder de la disciplina financiera. Ramos inició un plan de ahorro voluntario de 150.000 pesos mensuales durante un año. Aunque su preaprobado inicial fue bajo, una feria de vivienda del FNA le permitió acceder a una financiación del 90% del valor del inmueble.
Lo más destacado del caso de Adrián es que accedió a la línea más social del mercado: UVR + 0% de interés real. Actualmente, tras dos meses de vivir en su nuevo hogar, paga una cuota mensual sumamente cómoda de aproximadamente 320.000 pesos.
Estos testimonios reflejan una tendencia creciente en Barranquilla, donde el FNA no solo actúa como una entidad financiera, sino como un facilitador de movilidad social a través de tasas de interés competitivas y un modelo de servicio humano que permite a familias de diversos perfiles económicos alcanzar la meta de ser propietarios.
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