Donald Trump y Javier Milei

US$1.000 millones vale hacer parte de la Junta de Paz de Trump

La administración de Donald Trump ha presentado un borrador de estatutos para la creación de una Junta de la Paz, una organización internacional que busca promover la estabilidad y asegurar una paz duradera en zonas de conflicto.

Sin embargo, el aspecto más polémico de la propuesta es el requisito financiero: Trump solicita que los países que deseen un puesto permanente en este organismo contribuyan con al menos US$ 1.000 millones en efectivo durante el primer año.

Según los documentos a los que tuvo acceso Bloomberg, el mandato estándar para los Estados miembros sería de un máximo de tres años, sujeto a renovación por parte del presidente.

No obstante, aquellas naciones que realicen el aporte de US$ 1.000 millones quedarían exentas de este límite temporal, asegurando su lugar de forma indefinida en la organización.

El esquema de gobernanza otorga un poder sin precedentes a la figura de Donald Trump, quien actuaría como presidente inaugural. Entre sus facultades se incluyen decidir quiénes son invitados a ser miembros y tener la potestad de destituirlos, aprobar todas las decisiones tomadas por la Junta, incluso si estas cuentan con el voto de la mayoría de los miembros.

Igualmente, definir la agenda, las fechas y los lugares de las reuniones, además de aprobar el sello oficial del grupo y designar a su sucesor en el cargo de presidente.

¿Una alternativa a las Naciones Unidas?

La propuesta ha generado una rápida oleada de escepticismo. Diversos críticos advierten que Trump está intentando construir una competencia o rival para las Naciones Unidas, organismo que el mandatario ha cuestionado históricamente.

Mientras la Carta de la Junta define su misión como la promoción de una gobernanza confiable y legítima, fuentes familiarizadas con el tema señalan que el hecho de que Trump controle directamente los fondos resulta inaceptable para muchos países.

En Europa, la recepción ha sido fría. Francia, por ejemplo, ha manifestado a través de fuentes oficiales que no planea incorporarse por ahora, citando preocupaciones sobre cómo este mecanismo encaja con la arquitectura actual de la ONU. Otros países estarían trabajando en un rechazo colectivo a la propuesta.

Fricciones en Medio Oriente y aliados clave

La Junta de la Paz tendría un enfoque inicial en la Franja de Gaza como parte de la “Fase II” del plan de paz de Trump para el enclave. Para este fin, ya se ha anunciado un panel ejecutivo que incluye a figuras como Marco Rubio, Jared Kushner y Tony Blair.

A pesar de que líderes como el argentino Javier Milei han aceptado la invitación con entusiasmo, calificándola como un honor, otros aliados estratégicos han mostrado descontento.

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, criticó duramente el plan, afirmando que los detalles y la composición del comité no fueron coordinados con Israel y van en contra de su política nacional.

Por otro lado, el Kremlin informó que Vladímir Putin ha recibido una invitación para integrar a Rusia en este mecanismo, una propuesta que Moscú se encuentra revisando actualmente por canales diplomáticos.

La Junta de Paz se oficializaría una vez que tres Estados miembros aprueben la carta, momento en el cual se pondría a prueba la disposición del mundo para aceptar un modelo de diplomacia donde la permanencia tiene un precio de diez cifras.

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