Los apagones volvieron a instalarse con fuerza en Venezuela y ya generan creciente malestar social en distintas regiones del país, donde miles de ciudadanos denuncian cortes eléctricos prolongados, racionamientos no anunciados y fallas constantes que afectan hogares, comercios e industrias.
En los últimos días se registraron protestas y cacerolazos en varios estados venezolanos debido a las interrupciones del servicio eléctrico.
Reportes ciudadanos difundidos en redes sociales muestran manifestaciones en sectores de Aragua, Barinas y Zulia, mientras habitantes denuncian apagones de hasta 12 horas diarias y el colapso progresivo de los servicios públicos.
La situación afecta incluso a Caracas, donde se han reportado fluctuaciones eléctricas y bajones de tensión, aunque el impacto más severo continúa concentrándose en el interior del país. En el estado petrolero de Zulia, considerado uno de los más golpeados por la crisis energética, los residentes enfrentan cortes de seis horas o más cada día.
El deterioro del sistema eléctrico venezolano ocurre en medio de intentos oficiales por impulsar una reactivación económica tras años de recesión. Sin embargo, expertos advierten que la fragilidad de la red energética amenaza cualquier recuperación productiva, especialmente en sectores industriales y petroleros.
Llamados al ahorro energético
De acuerdo con Bloomberg Línea, el consumo eléctrico alcanzó recientemente su nivel más alto en nueve años, lo que obligó al Gobierno venezolano a anunciar medidas de emergencia para estabilizar la red eléctrica.
Entre las acciones planteadas figuran llamados al ahorro energético y restricciones a actividades de alto consumo, como la minería de criptomonedas.
A la crisis estructural se suma ahora una nueva amenaza: la llegada del fenómeno climático de El Niño. Analistas del sector energético alertan que las altas temperaturas y la reducción de lluvias podrían disminuir los niveles de los embalses hidroeléctricos, especialmente en la Central Hidroeléctrica de Guri, responsable de buena parte de la generación eléctrica venezolana.
El Centro de Predicción Climática de Estados Unidos ya advirtió sobre una alta probabilidad de desarrollo de El Niño durante los próximos meses, fenómeno que históricamente provoca sequías en la región y presiona los sistemas eléctricos dependientes de generación hidráulica.
En marzo, el propio Gobierno venezolano activó un plan nacional de ahorro energético y reconoció que la temporada seca estaba elevando la presión sobre el sistema eléctrico. En estados occidentales como Zulia, Mérida, Táchira y Falcón, ya se registraban entonces cortes de hasta ocho horas diarias.
Desinversión y corrupción
El sistema eléctrico venezolano arrastra además décadas de desinversión, corrupción y falta de mantenimiento.
Aunque las autoridades aseguran mantener conversaciones con empresas internacionales como Siemens y General Electric para rehabilitar parte de la infraestructura energética, especialistas consideran que la recuperación requerirá inversiones multimillonarias y reformas profundas.
Mientras tanto, el malestar ciudadano continúa creciendo. Videos difundidos en plataformas digitales muestran calles bloqueadas, quema de objetos y fuertes cacerolazos en rechazo a los apagones, reflejando la frustración de una población que vuelve a convivir con una de las crisis más sensibles para la vida cotidiana y la actividad económica del país.

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