El panorama para las micro, pequeñas y medianas empresas (MiPymes) en Colombia al cierre de 2025 es crítico. Según los resultados de la última Encuesta de Desempeño Empresarial (EDE) presentada por Acopi, el sector enfrenta una severa desaceleración marcada por un entorno de alta incertidumbre y un debilitamiento de la dinámica empresarial en comparación con el año anterior.
El informe, socializado por la seccional Atlántico del gremio, revela que el 47,3% de los empresarios reportó una disminución en sus niveles de producción durante el cuarto trimestre de 2025. La situación de comercialización no es más alentadora: el 50,4% de las empresas encuestadas señaló una caída en sus ventas, lo que evidencia un retroceso significativo frente a los resultados de 2024.
Esta crisis de actividad ha impactado directamente la visión a futuro de los empresarios, pues el 53,3% decidió reducir sus niveles de inversión. Rosmery Quintero, directora de Acopi seccional Atlántico, enfatizó que el país atraviesa una coyuntura donde la base productiva se encuentra “debilitada”.
A pesar de que la economía colombiana registró un crecimiento del 2,3% en el último trimestre de 2025, este resultado es calificado como engañoso para el sector productivo. Mientras que el sector servicios impulsó el PIB, actividades clave como la industria manufacturera y la construcción presentaron contracciones. Esta divergencia pone de manifiesto un crecimiento económico con bajo impacto en las MiPymes.
Además, preocupa que el consumo de los hogares no esté sustentado en ingresos estructurales, sino en un endeudamiento que supera el 30%, proyectando una carga financiera de $116 billones para 2026 en un contexto de tasas de interés aún elevadas.
Obstáculos estructurales: Inseguridad y falta de inversión
La caída de la inversión privada, que registró una contracción del -9,3% a nivel general, está estrechamente ligada a factores externos. El 50,7% de los empresarios identifica la incertidumbre política como el principal freno para sus decisiones financieras.
A esto se suman desafíos de entorno que afectan la operatividad diaria: El 83,4% de los empresarios afirma que la inseguridad golpea su desempeño. El 81,4% señala que la corrupción es una barrera limitante para la competitividad y el crecimiento.
El llamado a la acción
Ante este escenario, el Observatorio Nacional de la MiPyme ha instado al Gobierno a avanzar en una agenda de política fiscal, reformas laborales y fomento empresarial que priorice la productividad.
El gremio concluye que Colombia no solo necesita crecer más, sino “crecer mejor”, fortaleciendo el aparato productivo y facilitando que más empresas logren insertarse en mercados internacionales, dado que actualmente solo el 9,3% de las MiPymes logra exportar.

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