En un encendido discurso pronunciado desde las riberas del río Magdalena, el candidato presidencial Abelardo De la Espriella marcó el inicio de lo que denominó la “batalla final” por la presidencia de Colombia, elevando el tono de su retórica contra la oposición y advirtiendo que no permitirá que se desconozca la voluntad popular en las urnas.
El candidato, quien se autodenomina “el tigre”, aseguró ante sus seguidores que está dispuesto a defender la democracia colombiana incluso a costa de su propia integridad física. “Yo estaré como el mejor guerrero de Colombia para defender nuestra democracia y hacerme matar por Colombia si es necesario“, declaró enfáticamente.
De la Espriella fue más allá al afirmar que la protección de los resultados electorales se dará “por la razón o por la fuerza“, advirtiendo a sus adversarios que no se atrevan a ignorar el mandato de los ciudadanos.
Duras acusaciones contra Iván Cepeda
El punto más crítico de su intervención fue el ataque directo y personal contra Iván Cepeda Castro, a quien identificó como el principal peligro para la nación en la próxima contienda electoral del 21 de junio. De la Espriella calificó a Cepeda como un “bandido aliado del narcoterrorismo” y lo señaló de ser el “heredero de los narcoterroristas, el amigo del ELN y de las Farc”.
Durante su alocución, el candidato acusó a Cepeda de utilizar el dolor de las víctimas para fortalecerse política y económicamente, y de mantener vínculos estrechos con criminales a los que, según él, defiende de oficio. “No hay espacio para la indiferencia. Esto se trata de la batalla final por la patria… la manada que habrá de derrotar para siempre al comunismo criminal“, sentenció.
Alerta por la institucionalidad y la Constitución
De la Espriella también arremetió contra las intenciones del actual gobierno y su coalición de convocar a una Asamblea Constituyente. Según el candidato, este movimiento no busca reformar leyes para el bienestar ciudadano, sino que es una estrategia para “atornillarse al poder” y “dinamitar” la Carta Magna de 1991.
“Prefiero entregar mi vida antes que permitir que esos bandidos acaben con Colombia”, afirmó al referirse a la posibilidad de que se altere el orden constitucional. El líder político cerró su intervención haciendo un llamado a los organismos internacionales, como los Estados Unidos, para que vigilen de cerca el proceso electoral y garanticen la transparencia frente a lo que llamó las “hordas de violentos” que buscarían desestabilizar el país.

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