Barranquilla atraviesa una transformación demográfica sin precedentes, caracterizada por un drástico descenso en la natalidad y una concentración histórica de población en edad productiva, panorama que plantea urgentes desafíos para la sostenibilidad del sistema de protección social y el cuidado de la vejez.
Así lo indican los resultados del Informe de Calidad de Vida 2025, del programa Barranquilla Cómo Vamos, que presenta una radiografía profunda basada en más de 200 indicadores oficiales e integración de percepción ciudadana.
El reporte revela que entre 2018 y 2025 los nacimientos se cayeron prácticamente a la mitad, pasando de 24.293 a 13.399 niños nacidos al año. Como consecuencia directa de este freno reproductivo, en 2025 la población total de la ciudad creció únicamente en 224 personas.
Asimismo, la tasa de fecundidad adolescente registró un descenso marcado, pasando de 84,6 a 31,1 nacimientos por cada 1.000 jóvenes de 15 a 19 años entre 2018 y 2025.
Esta coyuntura abre una ventana o bono demográfico efímero: actualmente 63 de cada 100 barranquilleros se encuentran en edad productiva (entre 15 y 59 años). En el índice de dependencia ampliado, existen 48 niños y adultos mayores por cada 100 personas en edad de trabajar (15 a 64 años), proporción que las proyecciones del DANE prevén relativamente estable hasta 2042 (de 48 a 47).
Sin embargo, detalla el informe que la composición interna del bono demográfico mutará de forma radical. Mientras que hoy existen 74 personas de 60 años o más por cada 100 menores de 15 años, hacia 2032 habrá por primera vez más adultos mayores que niños, y para 2042 la cifra escalará a 163 adultos mayores por cada 100 menores.
En lo que respecta a la brecha de género en las labores de cuidado, el trabajo doméstico y de cuidado no remunerado recae de manera desproporcionada sobre las mujeres, quienes dedican 29,4 horas semanales a estas actividades frente a las 6,9 horas que destinan los hombres.
Esta disparidad doméstica incide directamente en que Barranquilla registre una brecha de participación laboral por género de 21,4 puntos porcentuales, la más elevada entre las seis principales capitales del país.
Pobreza y desempleo bajan, pero la informalidad compromete las pensiones futuras
Karen Budez, directora ejecutiva de Barranquilla Cómo Vamos, manifestó que en materia económica y de bienestar social, el informe evidencia avances sustanciales en las métricas de ingresos y ocupación.
En ese sentido precisó que la pobreza monetaria registró una importante caída al pasar del 34,7 % en 2022 al 23,4 % en 2025, consolidándose como la tasa de pobreza más baja del Caribe colombiano.
Además, la tasa de desocupación en el área metropolitana se redujo del 11,1 % en 2024 al 9,8 % en 2025 Y la Informalidad laboral mostró una trayectoria descendente, reduciéndose del 59,6 % en 2021 al 52,7 % en 2025.
“A pesar de estas mejoras estructurales, la calidad del empleo continúa siendo el mayor cuello de botella de la ciudad”, expresó Budez. Barranquilla mantiene la tasa de informalidad laboral más alta entre las seis principales ciudades de Colombia.
El reporte advierte que, de cada 100 personas en edad de trabajar (15 años y más), 58 cuentan con algún empleo, pero solo 27 realizan aportes efectivos a salud y pensión. Esta baja cobertura de cotización implica que la mayoría de los trabajadores actuales no estará protegida al llegar a la vejez, justo en el momento en que la estructura poblacional de la ciudad será predominantemente mayor.
Adicionalmente, el coeficiente de Gini se ubicó en 0,491, evidenciando niveles de desigualdad superiores a los de Medellín, Cali y Bucaramanga.
Educación: avances en educación superior y el reto de la contracción escolar
El sector educativo presenta un balance positivo en indicadores clave de acceso y calidad, aunque condicionado por la nueva realidad demográfica:
- Tránsito inmediato a educación superior: Aumentó del 41,7 % en 2018 al 58,6 % en 2025, el avance más pronunciado entre las cinco ciudades comparadas.
- Calidad oficial: El porcentaje de colegios públicos clasificados en las categorías superiores A+ y A del Icfes subió del 18 % al 28 %.
- Deserción escolar: Se situó en un 1,46 %, registrando la cifra más baja entre las capitales analizadas.
- Matrícula y cobertura: Como efecto inmediato de la caída de nacimientos, la ciudad cuenta con 16.213 estudiantes menos en las aulas que en 2018. El desafío educativo migra así de la expansión de cobertura física hacia la pertinencia curricular y la conexión efectiva con el aparato productivo urbano.
Dinamismo económico, auge turístico y contexto institucional
De acuerdo con los resultados del informe, el desempeño productivo regional muestra señales de dinamismo sostenido: El PIB del departamento del Atlántico creció un 29,6 % acumulado entre 2015 y 2025. Los prestadores con Registro Nacional de Turismo (RNT) se multiplicaron al pasar de 559 en 2020 a 2.296 en 2025.
Las actividades de alojamiento y servicios de comida emplean actualmente a cerca de 79.000 personas en el área metropolitana y la oferta de camas en la ciudad creció un 61 %, mientras que la llegada de visitantes extranjeros se mantuvo estable.
Estas cifras de 2025 servirán como la línea de base oficial para evaluar el impacto económico y urbano derivado de la designación de Barranquilla como sede alterna del Gobierno nacional a partir de agosto de 2026.
Construir bienestar con evidencia
Durante el evento de socialización, que contó con palabras de apertura del rector de la Universidad del Norte, Adolfo Meisel Roca, la directora de Barranquilla Cómo Vamos, Karen Budez Vergara, subrayó que los datos demandan una respuesta colectiva e integral:
“Los datos nos cuentan una historia. Entender cómo está Barranquilla, reconocer sus avances e identificar sus retos es clave para seguir construyendo, entre todos, una ciudad con mayor bienestar. Ninguno de estos retos lo resuelve un solo actor”, afirmó Karen Budez Vergara.
El encuentro incluyó además el panel «Turismo con impacto: lo que debemos empezar a medir», con la intervención de Erika Grau (directora de la Oficina de Turismo de la Alcaldía), Carlos Martín Leyes (director ejecutivo de Anato Caribe) y Camilo Mejía (director del Observatorio de Turismo y Sostenibilidad), enfocado en traducir la visibilidad turística en empleo formal y beneficios directos para las comunidades locales.

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