Tras orden judicial Museo Nacional reinstala las 63 piezas que habían sido retiradas

El Museo Nacional de Colombia reinstaló las 63 piezas que habían sido retiradas de varias de sus salas el pasado 15 de octubre, luego de que el Juzgado 24 de Familia de Bogotá ordenara devolverlas a sus espacios de exhibición.

La restitución se cumplió entre el jueves 29 y el viernes 30 de octubre, en medio de la controversia que desató la decisión del Gobierno de modificar los contenidos expuestos en la institución cultural.

Las piezas regresaron a sus lugares habituales después de que el juez César Enrique Osorio Ortiz ordenara al Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes y al Museo Nacional restablecer la exhibición en un plazo máximo de 48 horas. El fallo respondió a una acción de tutela presentada por el congresista Gabriel Becerra, junto con integrantes de colectivos LGBTIQ+.

Entre los elementos restituidos figuran fotografías, documentos, publicaciones, materiales audiovisuales y piezas relacionadas con la memoria del conflicto armado, los procesos de paz, las luchas feministas y la diversidad sexual.

También volvieron a exhibirse los afiches de las campañas presidenciales de Carlos Pizarro y Bernardo Jaramillo Ossa, dirigentes de izquierda asesinados en 1990.

La reinstalación permitió recuperar los contenidos de las salas intervenidas, entre ellas Memoria y Nación y Hacer Sociedad. Sin embargo, la sala Fuerza, Fe y Sustancia permanecía cerrada mientras se completaban las labores de montaje.

Una orden judicial contra el retiro de obras por su contenido

La decisión del juzgado no se limitó a exigir la devolución de las piezas. También ordenó a las dos entidades abstenerse de retirar obras por razones relacionadas con su contenido o el punto de vista que expresan.

El despacho consideró que las decisiones sobre las exposiciones deben sustentarse en criterios técnicos, históricos y curatoriales verificables, y no exclusivamente en las preferencias ideológicas o políticas de las autoridades administrativas.

El fallo busca garantizar derechos como la libertad de expresión y el acceso a la cultura, además de proteger el pluralismo y evitar restricciones injustificadas a la difusión de contenidos históricos. En ese sentido, estableció que las autoridades deben respetar la prohibición de censura al adoptar decisiones sobre las piezas exhibidas en el museo.

La controversia comenzó cuando se conoció el retiro de más de 60 elementos de distintas salas, varios de ellos vinculados con las víctimas de la violencia política, los movimientos sociales y el acuerdo de paz firmado en 2016 con las Farc. La medida generó cuestionamientos de sectores culturales y organizaciones sociales, así como manifestaciones de rechazo frente a la institución.

El Gobierno había defendido los cambios con el argumento de que los museos públicos no deben convertirse en espacios de adoctrinamiento político ni presentar interpretaciones sesgadas de la historia. Sin embargo, la orden judicial determinó que cualquier modificación debe contar con una justificación debidamente sustentada.

La permanencia de las piezas todavía será evaluada

Aunque las 63 piezas regresaron a las salas, su permanencia en la exposición no quedó definida de manera definitiva. El juzgado dispuso que continúen exhibidas mientras el Museo Nacional adelanta, junto con su Comité de Gestión Patrimonial, una evaluación técnica y curatorial.

Ese análisis deberá considerar el valor artístico, documental e histórico de cada elemento, su contribución a la memoria colectiva y su relación con el reconocimiento de las víctimas, los procesos de paz y las reivindicaciones de sectores históricamente discriminados.

La evaluación también deberá incorporar un enfoque diferencial y de género, con atención a las experiencias de las mujeres, la población LGBTIQ+ y otros grupos que han tenido dificultades para obtener reconocimiento en los relatos históricos.

De esta manera, la decisión judicial no impide que el museo renueve sus exposiciones ni obliga a mantener indefinidamente cada pieza en exhibición. Lo que establece es que cualquier cambio debe responder a procedimientos institucionales y criterios curatoriales debidamente motivados, sin que el desacuerdo político con las ideas representadas sea, por sí solo, una razón válida para excluirlas.

Con el retorno de las obras, el Museo Nacional recupera los elementos que habían sido desmontados y queda pendiente la evaluación que determinará su futuro dentro de las exposiciones. El caso, entretanto, abrió una discusión sobre los límites de la intervención gubernamental en las instituciones culturales y el papel de los museos en la preservación de la memoria histórica y la diversidad de perspectivas sobre el pasado colombiano.