El nuevo presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, anunció este viernes que su Gobierno no abrirá espacios de diálogo con las organizaciones criminales y que, en cambio, las enfrentará con toda la capacidad de la Fuerza Pública y del Estado.
En su primer discurso como mandatario, Abelardo de la Espriella dejó claro que la seguridad será una de las principales prioridades de su Gobierno y marcó distancia con la política de acercamientos y negociaciones con grupos armados que caracterizó la administración saliente.
El nuevo jefe de Estado sostuvo que su Gobierno no negociará con las estructuras criminales, sino que utilizará las herramientas institucionales para combatirlas y recuperar el control de los territorios donde operan.
La advertencia fue especialmente contundente para aquellas organizaciones que decidan continuar con sus actividades ilegales y rechacen cualquier posibilidad de sometimiento a la justicia.
“Sabrán lo duro que muerde el Tigre”, ha advertido De la Espriella al referirse a los grupos criminales que pretendan desafiar a su Gobierno. La expresión se convirtió en una de las frases recurrentes de su discurso de mano dura durante la campaña y en las semanas previas a su posesión.
Sin diálogo con las organizaciones criminales
De la Espriella plantea un cambio radical frente a la estrategia de negociación con grupos armados. Su postura es que el Estado debe recuperar el monopolio de la fuerza y combatir directamente a las estructuras dedicadas al narcotráfico, la extorsión, el secuestro, la minería ilegal y otras actividades criminales.
El mandatario ha cuestionado de manera reiterada la denominada política de Paz Total y ha señalado que, durante los últimos años, las organizaciones ilegales aprovecharon los espacios de negociación para fortalecerse territorial y militarmente.
En ese sentido, su Gobierno apuesta por una política de seguridad, autoridad y aplicación estricta de la ley, con las Fuerzas Militares y la Policía como protagonistas de la ofensiva contra las organizaciones criminales.
Un ultimátum a los grupos armados
La advertencia no es nueva. Antes de asumir la Presidencia, De la Espriella ya había dado plazos a algunas estructuras armadas para que se sometieran a la justicia. A finales de julio, por ejemplo, lanzó un ultimátum a cabecillas de las disidencias y señaló que, si no atendían el llamado, enfrentarían todo el peso de la ley.
Ahora, desde la Presidencia, el mensaje adquiere una dimensión institucional y plantea el inicio de una nueva etapa en la política de seguridad colombiana.
La premisa del Gobierno De la Espriella es clara: quienes abandonen las armas y se sometan a la justicia podrán acogerse a los mecanismos que establezca la ley; quienes persistan en el crimen enfrentarán la ofensiva del Estado.
“La era del Tigre”
El nuevo presidente también ha utilizado la figura del “Tigre” como símbolo de su proyecto político y de su promesa de recuperar la autoridad estatal.
Durante la campaña sostuvo que en su Gobierno se acabaría la impunidad y que prevalecería “el imperio de la ley”.
Con este discurso, Abelardo de la Espriella inicia su Gobierno con una advertencia directa a las organizaciones criminales que operan en Colombia: no habrá una política de negociación como eje central de la seguridad, sino una estrategia basada en la confrontación estatal contra quienes persistan en la ilegalidad.
El desafío será convertir estas promesas de mano dura en resultados concretos frente al narcotráfico, las disidencias, el ELN, las estructuras del crimen organizado y las bandas que mantienen el control de amplias zonas del territorio nacional.

Más historias
Abelardo de la Espriella anuncia medidas de choque contra El Niño: Fortalecerá generación térmica
“Regeneración o catástrofe”: Abelardo de la Espriella asume la Presidencia en Cali con un mensaje contundente: “El Tigre ha llegado”
Abelardo de la Espriella juró como nuevo presidente de Colombia: “Juro a Dios y prometo al pueblo”