La economía de Santander y Norte de Santander se encuentra en un punto crítico. La Asociación Nacional de Empresarios de Colombia, Andi, a través de sus seccionales regionales, ha manifestado una profunda preocupación y un rechazo contundente ante los persistentes bloqueos viales que paralizan los corredores estratégicos de la región.
Según el gremio, aunque se respeta el derecho a la protesta, las vías de hecho están vulnerando derechos fundamentales como la salud, el trabajo y la libre locomoción.
El impacto financiero es devastador para el sector productivo. La Andi estima que el valor de las mercancías que transitan diariamente entre Cúcuta y Bucaramanga —un eje vital para el comercio binacional— alcanza los $120.000 millones de pesos. Esta parálisis ha frenado en seco la competitividad regional; por ejemplo, la Zona Franca Santander reporta una disminución diaria de aproximadamente $3.800 millones en exportaciones, evidenciando una crisis logística sin precedentes.
En el sector de transporte, las cifras son igualmente alarmantes:
Transporte aéreo: El aeropuerto de Bucaramanga ha registrado una reducción del 44% en su flujo de pasajeros, afectando a más de 12.000 usuarios tras la cancelación de 120 vuelos.
Transporte terrestre: Más de 100.000 pasajeros diarios se han quedado sin movilidad intermunicipal. Además, cerca de 800 camiones de carga permanecen inmovilizados cada jornada, generando costos operativos superiores a los $5.000 millones por día.
Amenaza a la seguridad alimentaria y la salud
La parálisis no solo afecta las chequeras de las grandes empresas, sino que golpea directamente la mesa de los ciudadanos. El sector agroindustrial reporta que 32 vehículos cargados de aceite de palma están bloqueados, lo que representa pérdidas de $12.000 millones.
La situación de los alimentos perecederos es crítica: ya se han tenido que desechar cerca de $800 millones en frutas y verduras, y hay otros $400 millones en riesgo inminente. Por su parte, el sector cárnico suma pérdidas en ventas por $2.800 millones, mientras que en el sector avícola se reporta la penosa situación de aves de un día y huevos fértiles atrapados en las carreteras.
En el ámbito social, el sistema de salud enfrenta un incremento del 30% en sus costos operativos de emergencia y dificultades crecientes para el suministro de insumos médicos básicos en las IPS, limitando el acceso de miles de personas a servicios especializados.
Riesgo latente en el empleo y servicios básicos
La inestabilidad ha comenzado a afectar el suministro energético, especialmente en Norte de Santander, donde el desabastecimiento de gas natural ha provocado pérdidas de $381 millones en solo tres días.
Sin embargo, la mayor preocupación a largo plazo es el impacto en el tejido social. La Andi advierte que las empresas, ante la imposibilidad de mantener sus operaciones, están evaluando ajustes en sus nóminas locales para sobrevivir, lo que pone en riesgo la estabilidad económica de miles de familias santandereanas.
Ante este panorama, el gremio empresarial ha hecho un llamado urgente a las autoridades nacionales y departamentales para priorizar el diálogo institucional. La exigencia es clara: es imperativo habilitar corredores permanentes que garanticen el flujo de medicamentos, alimentos y combustibles.
Para la Andi, la competitividad y la paz social de la región no pueden seguir siendo “rehenes” de bloqueos que destruyen la economía y el bienestar poblacional.

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