Colombia se encamina hacia un escenario crítico de faltantes estructurales de gas natural a partir del presente año, una situación que expertos y gremios han advertido en reiteradas oportunidades.
Según el más reciente estudio técnico del Centro Regional de Estudios de Energía, CREE, para Andesco, la probabilidad de un déficit de gas para 2026 es del 39%, cifra que se dispara al 58% para 2027.
Esta crisis no solo pone en jaque la continuidad de los servicios para hogares e industrias, sino que representa una amenaza directa a la soberanía energética del país.
Desde el año 2023, diversas entidades y expertos del sector habían señalado la necesidad de incrementar la oferta nacional y fortalecer la infraestructura. La falta de decisiones oportunas y la adopción de medidas como el freno a la exploración han derivado consecuencias negativas.
Se estima que las decisiones adversas de los últimos años podrían costarle a Colombia hasta $114 billones, afectando la competitividad y el empleo.
El estudio señala que Colombia enfrenta una dependencia acelerada del gas importado para cubrir la demanda. Solo en 2025, el gas importado representó, en promedio, el 23% de la demanda nacional.
Se señala además que la caída de las reservas probadas y la concentración de la producción, han generado un balance de oferta y demanda sumamente estrecho.

La urgencia de medidas inmediatas
Camilo Sánchez Ortega, presidente de la Asociación Nacional de Empresas de Servicios Públicos y Comunicaciones, Andesco, ha sido enfático en que la seguridad energética no admite improvisaciones y requiere de una planeación técnica y reglas claras.
Para evitar racionamientos y aumentos desmedidos en las tarifas, el gremio propone cuatro líneas de acción prioritarias, entre las que se encuentra priorizar la producción nacional y fortalecer la infraestructura de importación.
Igualmente, adoptar medidas para desarrollar recursos que podrían multiplicar las reservas actuales entre dos y cuatro veces, y facilitar la atención de la demanda en escenarios de escasez para asegurar el servicio en sectores residenciales, industriales y de generación eléctrica.
Y un cuarto punto para enfrentar el faltante del gas en Colombia, apunta a mejorar el monitoreo del sector para una toma de decisiones más robusta.
El mito del gas venezolano y la realidad de la infraestructura
Ante la posibilidad de importar gas desde Venezuela, Andesco advierte que esta alternativa no resuelve la crisis a corto plazo. Debido a desafíos técnicos y jurídicos, un gasoducto operativo tardaría cerca de dos años para volúmenes pequeños y más de cinco años para alcanzar volúmenes firmes significativos.
Por otro lado, la infraestructura de regasificación como SPEC ha sido fundamental para evitar racionamientos eléctricos y atender la demanda industrial desde finales de 2024.
Sin embargo, Andesco estima que se requiere avanzar en nueva infraestructura de regasificación y en la activación de nuevas fuentes de oferta bajo un marco regulatorio competitivo que dé certidumbre a los inversionistas.
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