Ana María Gómez Montes, presidente de Asoleche.

Asoleche advierte que nuevo proyecto de etiquetado nutricional podría desinformar y poner en riesgo la salud pública

La Asociación Colombiana de Procesadores de Leche (Asoleche) manifestó su preocupación ante el proyecto de resolución sobre etiquetado nutricional y frontal 2026 impulsado por el Ministerio de Salud y Protección Social.

Si bien el gremio respalda la intención de informar a los consumidores, advierte que el diseño actual de la norma incurre en errores conceptuales que podrían resultar contraproducentes para la salud de los colombianos.

Uno de los puntos señalados por Asoleche es la prohibición de informar sobre las propiedades nutricionales positivas en productos que deban portar sellos de advertencia. Según el gremio, un ejemplo alarmante es el del yogurt: si se le añade pectina (un espesante natural de frutas) para mejorar su textura, el producto podría ser catalogado como “ultraprocesado”.

Bajo esta normativa, el envase tendría prohibido destacar que es una fuente de calcio, proteína de alto valor biológico o probióticos, vulnerando así el derecho del consumidor a recibir información completa y veraz, tal como lo establece el Estatuto del Consumidor.

Para el sector lácteo, la resolución comete el error técnico de confundir alimentos individuales con hábitos de vida. Asoleche sostiene que una nutrición saludable no depende de un solo ingrediente, sino del patrón alimentario completo, la diversidad de la dieta y la frecuencia de consumo.

Emitir una “sentencia visual” o sello de alarma sobre un producto, basándose en un único componente, ignora la evidencia científica y trata al consumidor como alguien incapaz de procesar información compleja.

Asimismo, el gremio defendió la importancia del procesamiento lácteo (pasteurización, UHT, fermentación), aclarando que estos procesos no destruyen la nutrición, sino que la protegen y garantizan su seguridad para que el calcio y las vitaminas lleguen intactos a la mesa. Equiparar este procesamiento industrial con una “señal de alarma sanitaria” carece, según el gremio, de respaldo científico.

Riesgos para la salud pública

El impacto más preocupante, según la asociación, es el desincentivo del consumo de alimentos esenciales. Asoleche advierte que un consumidor que abandona un queso o un yogurt debido a un sello de advertencia no necesariamente lo reemplazará por frutas o verduras. El efecto real podría ser una reducción involuntaria en la ingesta de calcio y proteína, sin que ninguna etiqueta advierta sobre este nuevo riesgo nutricional.

Ana María Gómez Montes, presidente de Asoleche, fue enfática al respecto: “Una norma que le impide a un yogurt contarle al consumidor que tiene calcio y proteína no está protegiendo la salud pública: la está poniendo en riesgo”. La dirigente señaló que el etiquetado debe ser una herramienta de educación real que refleje la complejidad de la nutrición y no un sistema que simplifique la realidad hasta el punto de desinformar.

Llamado a la revisión técnica

Asoleche concluyó aclarando que no se opone al etiquetado de advertencia, sino a la aplicación de un instrumento visual que estigmatiza realidades nutricionales distintas bajo el mismo rasero. El gremio hace un llamado urgente al Ministerio de Salud para revisar el proyecto con mayor rigor técnico y coherencia científica, buscando que la política pública fomente una dieta variada y balanceada en lugar de generar discriminación injustificada de alimentos valiosos.