El cierre del XVII Simposio Internacional de Resistencia Antimicrobiana, organizado por la Universidad El Bosque, dejó una advertencia para la salud pública en Colombia: la pérdida de efectividad de los antibióticos no es una amenaza futura, sino una realidad que ya cobra miles de vidas anualmente.
Los expertos reunidos en este evento académico destacaron que la automedicación irresponsable y las deficiencias en los programas de prevención hospitalaria son los principales motores de esta crisis.
Una de las mayores preocupaciones expresadas durante el simposio es el uso indebido de medicamentos para tratar afecciones virales. Según la Dra. María Virginia Villegas Botero, investigadora de la Universidad El Bosque, los ciudadanos suelen acudir a las farmacias para comprar antibióticos ante cuadros de gripa o virus comunes, para los cuales estos fármacos no tienen ningún efecto.
Medicamentos como la ampicilina, amoxicilina y los macrólidos se consumen de manera libre para cualquier resfriado. “Necesitamos que todo el país tenga conciencia de esto para que la gente libremente no pueda comprar antibióticos”, señaló la experta, subrayando que, aunque existe una ley que prohíbe su venta sin receta, su implementación efectiva es limitada fuera de ciudades como Bogotá.
Situación crítica en las Unidades de Cuidados Intensivos
El panorama hospitalario es igualmente complejo. Las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI) se han convertido en focos críticos de transmisión de bacterias “superresistentes” y altamente virulentas.
Esta situación se ha agravado tras la pandemia de Covid-19, observándose un aumento en microorganismos resistentes a los carbapenémicos, que son considerados antibióticos de última línea para infecciones graves.
“A nivel hospitalario está el desconocimiento de cuáles son las bacterias que pueden generar infecciones en los hospitales y los perfiles de resistencia, de tal forma que uno tiene que dar el antibiótico adecuado para la bacteria adecuada para el paciente adecuado, y eso se enmarca en un programa de uso prudente de antibióticos que todos los hospitales tienen que tener”, manifestó la Dra. Villegas.
Proyecto Limcre
Añadió que para enfrentar este desafío, lidera el proyecto Limcre, una iniciativa científica orientada específicamente a reducir la transmisión de bacterias resistentes a carbapenémicos en las UCI del país. Esta estrategia se basa en:
El monitoreo constante a través de una red de 35 hospitales en 16 ciudades de Colombia.
La generación de informes semestrales sobre perfiles de resistencia para asegurar que se administre el “antibiótico adecuado para la bacteria adecuada”.
El fortalecimiento de los programas de optimización de antimicrobianos y prevención de infecciones.
Un impacto que trasciende la salud
La resistencia antimicrobiana (RAM) no solo compromete la seguridad del paciente en cirugías o tratamientos oncológicos, sino que amenaza la sostenibilidad económica. En Colombia, se estima que cerca de 4.700 muertes anuales son directamente atribuibles a infecciones resistentes. A nivel global, el Banco Mundial advierte que este fenómeno podría reducir el Producto Interno Bruto mundial hasta en un 3,8% para el año 2050 debido al aumento en los costos de atención y la pérdida de productividad.
La conclusión de los académicos es clara: sin una acción coordinada entre la vigilancia epidemiológica, la regulación estricta en farmacias y la conciencia ciudadana, procedimientos médicos básicos seguirán volviéndose cada vez más riesgosos y costosos.

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