En una contundente respuesta a la carta firmada por más de 300 economistas —incluyendo a figuras como José Antonio Ocampo, Rudolf Hommes y Alejandro Gaviria—, el presidente Gustavo Petro cuestionó severamente la independencia y la gestión actual del Banco de la República.
El mandatario calificó a los firmantes como economistas “alucinados en el neoliberalismo” y al servicio de sectores de extrema derecha.
El eje central de la respuesta presidencial radica en la descalificación de las recientes decisiones de la junta directiva del emisor. Petro enfatizó que, dado que la economía es una ciencia que progresa en el debate público, lo que hizo la mayoría de la junta del Banco de la República fue tomar una decisión electoral alejada de lo científico.
Según el jefe de Estado, la junta al subir 100 puntos básicos las tasas de interés, llevándolas a 11,25%, ha cometido “la peor torpeza de la historia nacional“, distanciándose de las tendencias de otros bancos centrales del mundo, incluida la Reserva Federal de los Estados Unidos.
Pérdida de independencia y vínculos políticos
Para el presidente, la junta no es independiente, pero no por presiones del Ejecutivo, sino por su supuesta subordinación a intereses del anterior gobierno. Petro denunció que el “duquismo” busca imponer su modelo económico desconociendo el mandato popular de 2022.
En sus declaraciones, señaló vínculos directos entre miembros de la junta y campañas políticas actuales, mencionando específicamente que la presencia de la hija de la exministra Alicia Arango en la junta compromete la autonomía de la institución frente a la política electoral de su madre.
Incumplimiento constitucional
El mandatario fue más allá al afirmar que la junta ha desacatado la Constitución de 1991 al romper la obligación de coordinar sus acciones con el gobierno. Petro argumentó que estas decisiones actúan para destruir el “pacto de paz” y el Estado Social de Derecho, priorizando el llenado de los “bolsillos de los tenedores de títulos de la deuda pública” por encima del bienestar de las familias trabajadoras.
Finalmente, el presidente describió la economía colombiana como una “estúpida alianza” entre sectores rentistas —que incluyen desde mafias hasta extractores de hidrocarburos— y economistas neoliberales.
Ante este panorama, Petro sugirió que el debate sobre la política monetaria y económica del país debe evolucionar hacia una “constituyente del pueblo” para recuperar la esencia de los derechos fundamentales.

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