Barranquilla: una apuesta urbana construida con la comunidad

En Barranquilla el desarrollo urbano avanza con una premisa que hoy es clave en las ciudades: crecer de manera alineada con el desarrollo social y territorial. La construcción de nuevos proyectos no transforma el paisaje, sino que debe estar diseñada para ofrecer nuevas y mejores oportunidades para los ciudadanos. Por eso, cada intervención puede convertirse en un motor de integración con la capacidad de mejorar servicios y fortalecer economías locales.

Bajo esa premisa avanza la estrategia del Negocio de Desarrollo Urbano de Grupo Argos, con barrios como Villa Santos, La Castellana, Buenavista, Villa Carolina, Miramar, como punto de partida, y hoy con Ciudad Mallorquín como punta de lanza y con un alcance que representa oportunidades para Las Flores, La Playa y todo el municipio de Puerto Colombia, donde la intervención se construye en alianza y con fuerte protagonismo comunitario.

La convicción detrás de este trabajo es simple pero poderosa: un proyecto urbano no se convierte en ciudad cuando se entrega la obra, sino cuando activa hábitos, vínculos y oportunidades. Por eso la estrategia avanza en diversos frentes: economía local, educación, espacio público, inclusión de mujeres y jóvenes, infraestructura comunitaria y conservación ambiental, y no como una secuencia de intervenciones aisladas.

Los primeros pasos fueron la participación comunitaria en el diseño del espacio público, la planeación de los usos con la institucionalidad, la presentación y aprobación del plan de compensación ambiental con la CRA, la atracción de capital global para crecer exponencialmente su alcance y la implementación de un plan de inversión social vigente.

Entre estas iniciativas macro se incluye Reciclemos Juntos Mallorquín, un programa que impulsa una cultura de reciclaje y economía circular con énfasis en educación, separación en la fuente y dignificación del oficio del reciclador. La iniciativa, que ha recuperado más de 38.000 toneladas de residuos, reporta a la fecha más de 1.100 familias beneficiadas.

En esa misma línea, la educación ambiental también se vive desde el territorio. Alas Urbanas es una iniciativa que invita a observar y fotografiar aves para promover la conservación. Durante los últimos tres talleres participaron 100 personas en rutas por el parque El Tesoro de Mallorquín, Uninorte y el Ecoparque Ciénaga de Mallorquín.

En otros programas con foco ambiental se destaca, por ejemplo, Remando por la Vida, el cual combina jornadas pedagógicas y restauración ecológica. Hoy el programa reporta la siembra de 1.960 plántulas de mangle rojo, que se suman a más de 1 millón de plántulas sembradas por el Grupo Empresarial Argos en el Caribe colombiano.

La estrategia social y territorial no se queda en el acompañamiento, sino que apunta a cerrar brechas. El programa Becas para la Transformación Territorial en alianza con la Fundación Grupo Argos hoy cuenta con 12 becarios en la ciudad. Esta es una iniciativa que cubre el 100% de la matrícula e incluye sostenimiento semestral y formación en liderazgo y compromiso territorial.

En el frente de género e inclusión, el Club de Tejedoras, con más de 900 mujeres vinculadas en Atlántico en alianza con Ciudadano de Honor, ofrece capacitación técnica, acceso a comercialización y creación de redes de apoyo, mientras que La Casa de la Mujer, en alianza con la Fundación Mahanaim articula formación emocional y productiva, autocuidado, liderazgo y orientación jurídica para fortalecer autonomía y bienestar.

El desarrollo urbano cobra sentido cuando genera oportunidades reales, por eso el barrio también puede convertirse en un motor económico. En Ciudad Mallorquín, las ferias de emprendimiento han convertido el nuevo territorio en un punto de encuentro económico y cultural. La edición más reciente reunió a 150 emprendedores y más de 1.200 visitantes.

Un sello diferencial del modelo es su manera de entrar al territorio. El Fondo para el Cambio de la Fundación Grupo Argos financia proyectos formulados por las propias comunidades, que reciben acompañamiento técnico y recursos para iniciativas de reciclaje, turismo comunitario, seguridad alimentaria y conservación. A la fecha, 14 organizaciones han sido fortalecidas con inversiones por más de COP 100 millones.

Los proyectos apoyados incluyen piscicultura en geomembrana (15 familias), artesanías ancestrales Mokaná con enfoque de economía circular (más de 40 familias), y programas de educación ambiental que benefician a más de 120 personas.

El conjunto de iniciativas muestra un modelo que va más allá de ejecutar proyectos. Propone un desarrollo urbano que reconoce a la comunidad como protagonista. Ciudad Mallorquín es la vitrina visible, pero el corazón de la estrategia está en la articulación con los barrios vecinos, donde las becas, la inclusión económica de mujeres, el ecoturismo comunitario y la infraestructura básica construyen soluciones duraderas.

La verdadera legitimidad de un proyecto urbano se valida cuando las comunidades encuentren motivos para quedarse, progresar y sentirse parte de la misma ciudad.