Cada vez hay más empresas que hacen labor social por convicción

En un análisis sobre los procesos de Sostenibilidad, el experto Juan Carlos Franco destacó que Colombia ha tenido notables avances en este tema, transformando la gestión ambiental y social en un activo estratégico para el sector productivo.

En declaraciones a El Norte, planteó que este proceso, que inició hace décadas con instituciones como el Inderena y se consolidó con el Sistema Nacional Ambiental, ha llevado a empresas colombianas a ser referentes mundiales en Responsabilidad Social Empresarial.

Uno de los puntos más relevantes señalados por el experto en proyectos de alto impacto en temas sociales, ambientales y de gobernanza, es el cambio de mentalidad en el empresariado. Mientras que hace 30 años la conciencia ambiental podía limitarse a acciones menores como arborizar vías, hoy los criterios ambientales, sociales y de gobernanza son piezas clave para la permanencia en los mercados.

Juan Carlos Franco enfatiza que la gestión responsable ya no es vista como un sobrecosto que limita la competitividad. Por el contrario, las empresas que adoptan estos compromisos logran fortalecer su presencia comercial, ganar la preferencia de los clientes y atraer talento humano de alto valor, lo cual es fundamental para el crecimiento económico.

Empresas como Nutresa han sido destacadas como ejemplos de este compromiso con la sostenibilidad a nivel global, subrayó.

Explotación de recursos con sello de responsabilidad

Frente al desafío de equilibrar el desarrollo económico con la protección de los ecosistemas, Franco fue enfático en que la exploración y explotación de recursos naturales no equivale necesariamente a un impacto negativo.

Empresas como Ecosistemas del Dique, adelantan una exitosa labor de Responsabilidad Social Empresarial.

El experto sostiene que, mediante el uso de metodologías innovadoras y tecnologías de avanzada, es posible realizar procesos de exploración y explotación en total concordancia con los lineamientos de Sostenibilidad.

La clave reside en la implementación de salvaguardas que permitan que las operaciones industriales, mineras y petroleras sean compatibles con el entorno.

“Los impactos deben ser limitados y los beneficios para las comunidades y el medio ambiente deben ser medibles y evidentes”, afirmó Franco, subrayando que el balance final del impacto debe ser positivo, utilizando los recursos de la explotación para generar mejoras en otras zonas y fomentar el bienestar social.

Entre la convicción  y la norma

El análisis señala que, aunque todavía existen empresas que operan bajo una lógica transaccional o simplemente por cumplimiento normativo, hay un grupo creciente de líderes que actúan por convicción.

Estos empresarios entienden que el bienestar de sus grupos de interés es un activo que provee sostenibilidad a largo plazo en los territorios.

Finalmente, la visión de Franco para Colombia es la de un país en evolución ininterrumpida. La Sostenibilidad se define hoy como una dinámica que encuentra nuevas fronteras a través del conocimiento y la investigación.

Concluyó que el futuro del país depende de este camino, donde la creación de valor desde la empresa se convierta en un elemento estratégico que beneficie a hogares, movilidad y al sistema productivo en su totalidad.