Drones

Colombia supera los 440 ataques con drones explosivos: inteligencia alerta por tecnología de origen chino

De acuerdo con cifras de inteligencia militar reveladas por Caracol Radio, entre el primero de enero de 2024 y el 5 de octubre de 2026 se han registrado 443 ataques con sistemas aéreos no tripulados (UAS) utilizados por grupos armados para transportar y lanzar cargas explosivas.

El fenómeno muestra un crecimiento sostenido durante los últimos tres años. En 2024 fueron contabilizados 108 ataques, mientras que en 2025 la cifra aumentó a 158. En lo corrido de 2026 ya se han registrado 177 casos, convirtiendo a este año en el de mayor número de ataques dentro del periodo analizado.

Las consecuencias para los integrantes de la Fuerza Pública también son significativas. El consolidado de inteligencia señala que estos ataques han dejado 25 personas muertas y 356 heridas, además de 25 casos de afectación a las propias tropas.

Cauca concentra la mayor cantidad de ataques

El departamento que concentra la mayor cantidad de ataques con drones explosivos es Cauca, con 244 casos registrados entre 2024 y el primero de octubre de 2026.

Le siguen Norte de Santander, con 64 ataques; Valle del Cauca, con 36; Chocó, con 30; Guaviare, con 13; Nariño, con 12; Bolívar, con 10, y Arauca, con nueve.

Los demás casos han sido registrados en departamentos como Antioquia, Caquetá, Meta, Putumayo, Risaralda y Tolima.

La utilización de drones representa para las organizaciones armadas una alternativa de bajo costo frente a otras capacidades militares. De acuerdo con el análisis conocido por Caracol Radio, estos grupos no están desarrollando un poder aéreo convencional, sino una capacidad de baja altura, flexible y relativamente económica, que les permite vigilar movimientos, identificar posiciones, proteger corredores y ejecutar ataques sin exponer directamente al operador.

La evolución de esta amenaza también está relacionada con la posibilidad de modificar plataformas comerciales.

Los equipos utilizados en estas operaciones no necesariamente corresponden a drones fabricados específicamente para actividades militares. Motores, baterías, cámaras, sensores, controles, transmisores, software, accesorios y repuestos pueden ser adquiridos por diferentes canales y posteriormente adaptados para usos criminales.

Inteligencia pone la lupa sobre tecnología de origen chino

Uno de los elementos que más llama la atención en el documento de inteligencia es el posible origen de buena parte de la tecnología utilizada.

El análisis señala que China concentra más del 90 % del mercado mundial de drones de consumo y cerca del 70 % del mercado comercial y civil. A partir de ese contexto, la inteligencia colombiana considera, con un nivel de confianza medio-alto, que una proporción significativa de las plataformas y componentes utilizados por organizaciones armadas en Colombia probablemente procede del ecosistema industrial chino.

Sin embargo, el mismo informe establece una precisión importante: esto no significa que todos los drones empleados por los grupos armados sean chinos ni que exista responsabilidad del Gobierno de China.

La inteligencia tampoco encontró evidencia pública de que el Gobierno chino o sus empresas estén promoviendo deliberadamente el uso criminal de estos equipos.

El riesgo estaría, más bien, en la posibilidad de que una tecnología diseñada para usos legales termine desviada hacia actividades ilícitas.

Los drones comerciales tienen aplicaciones en sectores como la agricultura, la cartografía, la construcción, la producción audiovisual, la inspección de infraestructura y la atención de emergencias. El problema aparece cuando estos sistemas, o sus componentes, son adquiridos mediante mercados secundarios, intermediarios, empresas de fachada, comerciantes informales o redes de contrabando y posteriormente son modificados.

La trazabilidad, uno de los principales desafíos

El informe de inteligencia advierte que actualmente no existe públicamente un mecanismo bilateral especializado entre Colombia y China que permita cruzar información sobre números de serie, fabricantes, distribuidores, compradores sospechosos, movimientos aduaneros y análisis forense de los equipos incautados.

Por esa razón, una de las recomendaciones planteadas es la creación de un Mecanismo China-Colombia para la Prevención del Uso Criminal de Drones Comerciales y Tecnologías Asociadas.

La propuesta busca mejorar la trazabilidad de los equipos y sus componentes, intercambiar información sobre las cadenas de distribución y facilitar la identificación del origen de los drones recuperados después de ataques.

El fenómeno evidencia así un cambio en las capacidades utilizadas por los grupos armados en Colombia. Lo que comenzó como el empleo ocasional de aeronaves comerciales modificadas se ha convertido en una herramienta recurrente para atacar posiciones de la Fuerza Pública, particularmente en zonas donde tienen presencia las estructuras armadas.

Con 442 ataques registrados en menos de tres años, los drones explosivos dejaron de ser una amenaza aislada y se consolidaron como uno de los nuevos desafíos tecnológicos para la seguridad en Colombia.

Noticia relacionada: https://elnorte.com.co/ataque-drones-radar-aeronautica-civil-candelaria-valle/