El comienzo de 2026 deja una señal clara para Colombia: Estados Unidos se mantiene como el principal socio estratégico del país y sigue siendo determinante para su desempeño económico. Pero también deja una advertencia que no debería pasar desapercibida. Mientras el comercio bilateral muestra un fuerte dinamismo, la llegada de nueva inversión evidencia señales de cautela que el país no puede darse el lujo de ignorar.
Entre enero y febrero de 2026, las exportaciones colombianas hacia Estados Unidos alcanzaron US$2.669,8 millones, lo que representa un crecimiento de 22,5% frente al mismo periodo de 2025, cuando sumaron US$2.179,7 millones. Con este resultado, Estados Unidos concentró el 32% de las ventas externas de Colombia al mundo, de acuerdo con cifras del Dane y la Dian.
Pero la relevancia de esta cifra no está solo en el volumen. También está en lo que revela sobre la estructura de las exportaciones colombianas. El 71% de las ventas a Estados Unidos correspondió a bienes no minero-energéticos, que sumaron US$1.891,5 millones y crecieron 24%.
Dentro de ese grupo, el sector agropecuario exportó US$1.053 millones, con un aumento de 13%, mientras las manufacturas alcanzaron US$838,5 millones, con un crecimiento de 40,4%, de acuerdo con el análisis de AmCham Colombia con base en cifras oficiales de comercio exterior.
La señal es contundente: Estados Unidos no solo sigue comprando más productos colombianos, sino que continúa siendo la plataforma más importante para diversificar la canasta exportadora del país.
La profundidad de esta relación también se refleja en la base empresarial. En promedio, más de 3.000 empresas colombianas exportan cada año a Estados Unidos, lo que equivale a cerca de un tercio del total de compañías exportadoras del país. Solo en enero de 2026, 1.229 empresas ya habían realizado ventas hacia ese mercado, de acuerdo con cálculos de AmCham Colombia con base en registros oficiales de exportación.
Esto demuestra que la relación con Estados Unidos no beneficia únicamente a unos pocos grandes jugadores, sino que representa una oportunidad concreta para miles de empresas colombianas de todos los tamaños.
En materia de importaciones, el vínculo también tiene un valor estratégico para la economía nacional. Se mantiene la complementación. un promedio de cerca del 70% de los bienes provenientes de Estados Unidos corresponde a productos que no se producen en Colombia y que son fundamentales como insumos para la industria y para las cadenas productivas del país.
En enero de 2026, estas importaciones sumaron US$1.240,8 millones. Aunque se registró una caída de 7,1% frente al mismo periodo del año anterior, el dato de fondo sigue siendo el mismo: la relación comercial con Estados Unidos en buena medida, la complementa y la fortalece, y aporta proveeduria competitiva para la producción nacional de acuerdo con cifras oficiales analizadas por AmCham Colombia.
La inversión
Sin embargo, en inversión el mensaje es diferente y más exigente. Estados Unidos se mantuvo en 2025 como el principal inversionista extranjero en Colombia, con flujos por US$3.375 millones, equivalentes al 29,4% del total de inversión extranjera recibida por el país, con presencia en más de 15 sectores como comercio, telecomunicaciones, energía, manufactura y agricultura, de acuerdo con cifras del Banco de la República analizadas por AmCham Colombia.
Pero más allá del monto total, lo que preocupa es la composición de esa inversión. El capital fresco cayó de US$7.427 millones a US$5.408 millones, una reducción cercana al 27%, mientras la reinversión de utilidades subió de US$4.818 millones a US$5.112 millones, de acuerdo con información del Banco de la República.
Ese contraste no debería minimizarse. El mensaje es contundente: quienes ya están en Colombia siguen apostándole al país, pero la llegada de nuevos capitales se está enfriando. Y eso refleja una señal de cautela frente al entorno para invertir. Colombia no puede normalizar ese mensaje ni dejarlo perder entre buenos resultados de comercio.
“Este panorama debe ser un llamado de atención para el país y, especialmente, para quienes aspiran a gobernarlo. Colombia necesita recuperar competitividad y confianza como destino de inversión. No basta con afirmar que el país sigue siendo atractivo; es necesario demostrarlo con seguridad jurídica, estabilidad regulatoria, mensajes institucionales coherentes y confianza en la ejecución. La inversión no se sostiene con discursos, sino con reglas claras”, dijo María Claudia Lacouture, presidenta de la Cámara Colombo Americana, AmCham Colombia.
Más preocupante aún es que esta señal se da en un momento en que el contexto regional sí está mostrando mayor dinamismo en inversión. De acuerdo con la Cepal, América Latina y el Caribe recibió US$188.962 millones de inversión extranjera directa, un crecimiento de 7,1%.
Brasil y México fueron decisivos, al concentrar el 38% y el 24% del total regional, respectivamente, mientras Estados Unidos se consolidó como el principal origen de esa inversión, con el 38% del valor invertido en la región. Es decir: capital sí hay y apetito por América Latina y el Caribe también. Por eso, la señal que está dando Colombia resulta aún más inquietante: el país sí tiene con qué atraer inversión, pero hoy también está haciendo demasiado para espantarla.
Más allá del comercio y la inversión, Estados Unidos sigue siendo un socio determinante para la economía colombiana. En 2025 fue el principal origen de remesas hacia Colombia, con envíos por US$6.455,1 millones, equivalentes al 49% del total recibido por el país, de acuerdo con cifras del Banco de la República. También se mantuvo como el principal emisor de turistas internacionales: entre enero y febrero de 2026 ingresaron 177.531 viajeros provenientes de ese país, equivalentes al 22% de los visitantes no residentes, de acuerdo con datos de Migración Colombia.
Las cifras confirman que Estados Unidos sigue creyendo en Colombia. Pero también dejan una advertencia que el país no debería ignorar: el comercio avanza con fuerza, sí, pero la nueva inversión está enviando una señal de cautela. Y esa señal exige respuestas. Colombia no puede esperar a que la confianza se siga erosionando para reaccionar. Debe actuar desde ya.
Estados Unidos, el mercado alternativo frente a los nuevos aranceles hacia Ecuador
Un análisis de AmCham Colombia evidencia oportunidades concretas para que las empresas colombianas que venden productos a Ecuador redireccionen hacia Estados Unidos parte de la oferta exportable que actualmente tiene como destino el vecino país ante el escenario de incremento arancelario en ese mercado.
Según el estudio, 1.208 productos del portafolio exportado a Ecuador ya se pueden vender en Estados Unidos, lo que los convierte en candidatos inmediatos para una estrategia de diversificación comercial hacia ese país.
Estos productos hacen parte de una canasta de productos caracterizada por contar con historial de exportación, cumplimiento regulatorio y canales comerciales ya establecidos en el mercado estadounidense. En este grupo se encuentran principalmente manufacturas como artículos de plástico; muebles de metal para oficinas; baldosas, losas para pavimentos; botellas de plástico; policloruro de vinilo; bolsas de polímeros de etileno; cuadernos; tapas de plástico; libros, entre otros; bienes agroindustriales como artículos de confitería sin cacao; preparaciones alimenticias.
También caña de azúcar con aromatizante; extractos y concentrados de café; preparaciones para alimentos de animales; aceite de palma; productos de panadería; margarina; chocolates; alimentos para perros y gatos; galletas dulces; cerveza de malta; harina de maíz; preparaciones para salsas, por mencionar algunos.
También destacan artículos de cuidado personal e insumos industriales como preparaciones para el maquillaje de ojos; preparaciones capilares; preparaciones de belleza para el cuidado de la piel; perfumes y aguas de tocador; toallas desmaquillantes; fungicidas; insecticidas, lo que permite una redirección viable en el corto plazo (0 a 9 meses), aprovechando la demanda existente y reduciendo barreras de entrada.
Adicionalmente, el estudio identifica 905 productos con potencial factible en Estados Unidos, agrupados en una canasta alternativa, que corresponden a bienes que el mercado estadounidense ya importa desde otros países, pero en los cuales Colombia aún no tiene una participación relevante. En estos casos, si bien existe una demanda confirmada, su ingreso requiere procesos de habilitación como certificaciones, cumplimiento de normativas sanitarias y fitosanitarias, así como el desarrollo de canales comerciales con importadores y distribuidores.
En esta clasificación se encuentran productos como energía eléctrica; dentífricos; tubos de entubación o de producción sin soldadura de hierro o acero; atunes de aleta amarilla congelados; medicamentos que contengan antibiótico; herbicidas; chasis de tractores, vehículos; máquinas para lavar ropa; aceite de soja; levaduras vivas; medicamentos que contengan hormonas; abonos minerales o químicos nitrogenados; metionina, entre otros.
Si bien estas oportunidades representan una alternativa clara de diversificación exportadora, su materialización no es homogénea y dependerá de factores como la estructura empresarial, las estrategias de multinacionales instaladas en el país, los costos logísticos y la disponibilidad de canales comerciales. No obstante, el fortalecimiento de estas capacidades podría permitir a Colombia consolidar su posición en el mercado estadounidense y mitigar los efectos de cambios en otros destinos regionales.
Informe de AmCham Colombia.

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