Por SANTOS SUÁREZ BADILLO, Director de El Norte
Pasa el tiempo y la empresa Air-e intervenida no paga la cada vez más elevada deuda que mantiene con empresas generadoras y transmisoras de energía y otros acreedores.
Tras casi un año y medio de estar en manos de la Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios, no se concreta ninguna medida para salir de tan elevados compromisos, impactando negativamente las finanzas de las compañías afectadas.
Los montos más elevados se los adeuda a las térmicas: $1.2 billones, de los cuales a TEBSA y Termocandelaria, que hacen parte del Grupo TPL Energía, les debe $700 mil millones.
Sumando las de hidroeléctricas y transportadoras de energía, el compromiso asciende a 1.6 billones, y a todo el mercado energético, más de 2.5 billones de pesos.
Responsablemente las térmicas siguen entregando energía que utiliza Air-e para atender a los usuarios de Atlántico, La Guajira y Magdalena, pero no les pagan y la deuda se va abultando. Ya están muy desgastadas financieramente ante tal situación y no resisten más.
Hecho negativo histórico
Se trata de un hecho muy atípico en el mercado energético. Nunca en la historia del sector se había registrado una actitud tan irresponsable, en este caso por parte de la Superservicios, que pone en alto riesgo la continuidad del servicio eléctrico.
Si bien Air-e es una empresa privada, al estar intervenida, todo lo que suceda en relación con esta compañía, es responsabilidad del gobierno central, como es el caso de no pagar una buena parte de la energía que compra para suministrársela a los usuarios.
Las termoeléctricas invierten diariamente cuantiosas cantidades de recursos para comprar los insumos que necesitan para generar. Los bancos les están poniendo problemas para prestarles la plata que necesitan, con lo cual en cualquier momento tendrán que apagar sus plantas.
Por ello desde ya se están haciendo los cálculos del impacto que tendría en la prestación del servicio de energía el hecho que las térmicas dejen de operar.
El racionamiento proyectado
En el caso de la región Caribe, el racionamiento sería de un 43 por ciento en las horas de máxima demanda, es decir, entre las 7 y 9 de la noche, y del 26% en promedio todo el día.
De acuerdo a lo señalado por expertos, una restricción de esta envergadura representaría más de 1000 megavatios de racionamiento diario, lo que provocaría unos efectos negativos de alto impacto para la economía y calidad de vida en la Costa Caribe.
Si bien el gobierno ha planteado alternativas como el cobro de 8 pesos por kilovatio en todo el país, excluyendo los estratos 1,2 y 3, para cancelar parte de la deuda de Air-e, esta medida aún no se aplica a pesar de que ya se cerró el período fijado para comentarios a tal disposición.
Sería muy lamentable que por la ineficiente gestión de la Superintendencia de Servicios Públicos, en la terea de resolver el problema de la falta de plata para pagar las astronómicas deudas de Air-e, la región tuviera que soportar racionamientos de energía, con lo que eso significaría en términos económicos y sociales.
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