Crisis en Medicina Legal Barranquilla: cuerpos represados, malos olores y familias desesperadas

Un olor insoportable a cadáver en descomposición es el que desde hace varios meses está emanando de la sede de Medicina Legal en Barranquilla, lo que ha puesto en evidencia una crisis que se está gestando a puertas cerradas.

La Veeduría Ciudadana de la Región Caribe, en cabeza de su director, Rubén Moreno, denunció la situación que se suma a demoras en la entrega de cuerpos a las familias de las víctimas y a que algunos de los cadáveres salgan del instituto con un alto grado de descomposición, lo que obliga a sepultarlos de forma inmediata, quitando tiempo de una velación.

Este medio tuvo acceso a la respuesta que Medicina Legal le dio a un derecho de petición presentado por la Veeduría, en el que queda en evidencia algunas cifras que demuestran que la cantidad de cuerpos para ser abordados por peritos forenses en las necropsias, supera la capacidad instalada del instituto en Barranquilla.

“La nevera de cadáveres que está funcionando perfectamente y cuyo diseño viene con cinco camillas de cuatro bandejas. Algunas han sido dispuestas de tal manera que dejen espacio para un número mayor de 20 cadáveres,  teniendo en cuenta el incremento de los índices de violencia en el departamento del Atlántico, la población migrante que tiene dificultades de identificación inmediata y el caso de cadáveres en condición de no identificados que llegan principalmente al servicio de antropología forense, además de aquellos que requieren abordajes interdisciplinarios la capacidad de almacenamiento se amplía hasta 70 cuerpos” se lee en el documento.

Cómo si fuera poco el alto número de cadáveres a los que se le tiene que hacer un abordaje.

Cifras que sobrepasan la capacidad instalada

Y aunque Medicina Legal asegura que el olor a descompuesto, que obliga a quienes están cerca de la sede en el barrio San Isidro a taparse la nariz o usar tapabocas, no obedece a el deterioro de la nevera donde conservan los cadáveres, no pueden ocultar otra realidad y es la falta de personal que permita agilizar el trabajo de los forenses.

En la respuesta al derecho de petición directivos del instituto forense señalan que de lunes a viernes están realizando 10 necropsias y los fines de semanas, cuando ingresan hasta 20 cuerpos, solo logran abordar cuatro casos.

“Prometieron que iban a designar cuatro funcionarios más para mejorar la atención, pero no ha pasado nada. Los olores son muy fuerte, casi insoportables. Hace falta un laboratorio de ADN para poder practicar pruebas a cuerpos que tiene problemas de identificación y que tardan hasta nueve meses para ser entregados”, dijo el veedor Rubén Moreno.