El proyecto para construir dos plantas desalinizadoras en Santa Marta, concebido durante el gobierno de Gustavo Petro como una de las principales alternativas para enfrentar el déficit de agua potable de la ciudad, quedó descartado por la administración del presidente Abelardo De la Espriella.
El mandatario anunció que las plantas desalinizadoras “no van”, al considerar que la iniciativa dejó de ser técnicamente viable. De la Espriella aseguró, sin embargo, que los recursos destinados al proyecto permanecen disponibles y serán utilizados para buscar una solución diferente al problema de abastecimiento de agua potable de Santa Marta.
“Vamos a replantear el proyecto de abastecimiento de agua para Santa Marta. La plata está en el Confis. Lo de las plantas desalinizadoras no va, porque eso ya técnicamente no es viable”, afirmó el presidente.
La decisión modifica el rumbo de un proyecto que había sido declarado de importancia estratégica mediante el CONPES 4159, aprobado el 29 de septiembre de 2025. El documento contempló recursos de la Nación por aproximadamente $786.032 millones para el periodo 2026-2030 destinados a los estudios, diseños y construcción de dos plantas desalinizadoras.
El proyecto había avanzado, pero también estaba bajo revisión
La determinación del Gobierno se conoce después de varias semanas de controversia alrededor del proceso contractual.
En julio, la Procuraduría General de la Nación solicitó a ESSMAR suspender preventivamente el procedimiento mientras revisaba posibles inconsistencias técnicas, jurídicas, presupuestales y financieras, así como los requisitos establecidos para seleccionar al eventual contratista. El Ministerio Público aclaró que se trataba de una actuación preventiva y no de una decisión definitiva sobre la existencia de irregularidades.
Posteriormente, a finales de agosto, el gerente de Infraestructura de Santa Marta, Luis Felipe Gutiérrez, aseguró que el proyecto se había destrabado después de una reunión entre el alcalde Carlos Pinedo y el Ministerio de Vivienda y que avanzaría hacia una nueva etapa de contratación.
No obstante, existe una precisión importante sobre el estado real del proceso. ESSMAR informó oficialmente que no había una licitación, adjudicación ni contrato vigente para ejecutar las plantas, sino una solicitud de ofertas no vinculantes adelantada durante la intervención de la Superintendencia de Servicios Públicos. Ese procedimiento culminó el 7 de agosto de 2026.
Petro arremetió contra De la Espriella
La decisión provocó una fuerte reacción del expresidente Gustavo Petro, quien cuestionó públicamente al actual mandatario a través de X.
Petro calificó a De la Espriella de “mentiroso y estafador” y sostuvo que el proyecto de la desalinizadora había sido evaluado técnicamente como viable, razón por la cual, según su versión, había avanzado dentro de la estructuración estatal.
El exmandatario aseguró además que la infraestructura permitiría comenzar a suministrar agua potable a más de 500.000 personas en 2030 y afirmó que suspenderla sin presentar simultáneamente un proyecto alternativo podría retrasar la solución al déficit hídrico de Santa Marta.
En su mensaje, Petro también cuestionó el impacto que tendría la decisión sobre niños y adultos mayores y utilizó una referencia a Cien años de soledad para describir lo que, según su interpretación, ocurriría con la ciudad si se aplaza una solución estructural al problema del agua.
El expresidente agregó otros cuestionamientos al Gobierno de De la Espriella y afirmó que también fueron suspendidos un megadatacenter público proyectado para Santa Marta y la reforma agraria. Estas últimas afirmaciones corresponden a señalamientos hechos por Petro y no hacen parte de la justificación oficial entregada por el Gobierno para cambiar el proyecto de abastecimiento.
Santa Marta queda a la espera de una nueva solución
Mientras el Gobierno Nacional sostiene que los recursos seguirán disponibles para resolver el problema del agua, todavía está pendiente conocer cuál será la alternativa técnica que reemplazará a las plantas desalinizadoras.
El alcalde Carlos Pinedo ha planteado que existen otros proyectos de agua inscritos ante el Ministerio de Vivienda y mencionó, entre las posibilidades, llevar agua desde el río Toribio, aunque aclaró que no existe todavía una decisión definitiva.
El debate se centra ahora en si los recursos previstos para las desalinizadoras serán redireccionados rápidamente hacia una alternativa capaz de aumentar la oferta de agua potable de Santa Marta y en qué plazo podría ejecutarse.
La discusión enfrenta así dos posiciones: mientras De la Espriella sostiene que las plantas ya no son técnicamente viables y que debe buscarse otra solución, Petro defiende el proyecto que impulsó su administración y cuestiona que sea suspendido sin que exista una alternativa definida.
Por ahora, el punto que sí está confirmado es que las plantas desalinizadoras de Santa Marta no continuarán bajo el esquema planteado por el Gobierno anterior, y que la administración nacional deberá definir cuál será el proyecto que asumirá el desafío de garantizar agua potable para la capital del Magdalena.
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