Ana Fernanda Maiguashca, presidenta del Consejo Privado de Competitividad, ofreció una perspectiva crítica y a la vez optimista sobre la economía colombiana y, en particular, sobre el sector energético. Haciendo eco de la metáfora de la “economía de dos velocidades” subraya que Colombia enfrenta retos estructurales profundos más allá de la coyuntura, y hace un llamado a la acción para aprovechar la “demanda creciente e inimaginable” de energía a nivel mundial.
Maiguashca coincide con la visión de una economía “muy segmentada”, donde una porción formal, aunque con retos de productividad, participa en la economía global, pero coexiste con una “porción muy amplia” de unidades productivas “muy chiquitas y muy improductivas”. Esta segmentación se traduce en la falta de empresas de tamaño mediano que logren dar el salto en productividad, diferenciando a Colombia de otros entornos productivos.
Un problema arraigado, según Maiguashca, es la “cultura de pedir permiso”. Señala que en Colombia se prefiere pedir permiso que pedir perdón, y los estándares para obtener licencias son “altísimos”, lo que resulta en “no salir, no fracasamos, pero no innovamos, no crecemos y no producimos”. Esta situación, que se refleja en todas las áreas de producción, contribuye a una baja productividad persistente y a que el país no logre un crecimiento potencial significativo.
En el 12 Foro Energético Andeg que se realizó en Barranquilla, la presidenta del Consejo Privado de Competitividad enfatizó que estos no son solo problemas coyunturales, sino “bultos de peso enormes que traemos de atrás”, y que la responsabilidad de estas trabas no es solo estatal, sino que “refleja en buena medida el ADN de nosotros los ciudadanos y de nosotros los empresarios”.
Ceder y proteger la inversión
Dirigiéndose específicamente al sector eléctrico-energético, Maiguashca utiliza una poderosa metáfora: el sector está “en uno de esos mundos en los que a todos ustedes los ha agarrado una ola”, pero “uno tiende a saber que no se va a ahogar y que eventualmente va a salir”. El horizonte al que se dirige el sector es claro: “el mundo está generando una demanda creciente a niveles que no nos podemos imaginar hoy”, como lo demuestra el consumo energético de tecnologías como ChatGPT.
Para Maiguashca, esta demanda es una ventaja “privilegiada” para el sector, en contraste con otros que luchan por encontrar compradores. Reconoce que la inversión se realizará “a mayor riesgo” y “con mayores tasas de interés”, pero insiste en que “ese es el mundo”. El reto es “producir” para satisfacer esa demanda.
El llamado de la ejecutiva a los empresarios del sector energético se centra en varios puntos cruciales. Primero, aprovechar la demanda global. No olvidar que el mundo necesita “más y mejor energía en una curva exponencial” que era inimaginable hace una década.
También la voluntad de ceder y encontrar un terreno común. Los instó a “encontrar un terreno donde nos podamos encontrar y que nos permita avanzar”.
Otro punto es proteger el ánimo de inversión. De acuerdo con la ejecutiva, no se puede “olvidar en la mitad de la ola que vamos a salir de ella” y que la inversión debe quedarse en Colombia. Advierte contra “endogenizar la ola” de la complejidad mundial (tasas de interés, trabas comerciales, tensiones geopolíticas) al no cuidar el ambiente de inversión, incluso desaconsejando la lectura excesiva de redes sociales como X (Twitter) e Instagram para no caer en el pesimismo.
Dijo que hay que superar obstáculos como el licenciamiento, enfatizando en que “si tenemos la demanda, tenemos que ser capaces de hacer eso”. Y aprovechar la riqueza natural de Colombia. Destacó la “riqueza en este recurso que a nosotros se nos dio”, mencionando la energía solar, eólica, gas, carbón y petróleo, y la imperdonable negligencia si no se avanza con ella.
En definitiva, Ana Fernanda Maiguashca insta a los líderes del sector energético a mirar más allá de la turbulencia actual, enfocarse en la inmensa oportunidad de la demanda global y, fundamentalmente, a encontrar la manera de facilitar la inversión mediante la flexibilidad, la estabilidad regulatoria y la voluntad de construir un futuro energético próspero para Colombia.

Más historias
Barranquilla se tomó la Gran Vía de Madrid para invitar a turistas a que vengan a la ciudad y vivan el Carnaval
La Ópera de París se llenó del sabor y talento de Barranquilla en una noche de gala
XM advierte que térmicas deberán aportar desde ya 100 GWh diarios durante más de 10 meses