El presidente Gustavo Petro ha confirmado su incursión en el séptimo arte. No se trata de un documental político, sino de una participación en la película ‘Padilla’, una producción de gran envergadura que recrea la vida del almirante José Prudencio Padilla, interpretado por el ganador del Óscar, Cuba Gooding Jr.
La noticia, que ha encendido el debate público, fue confirmada por el propio mandatario a través de sus redes sociales. Petro detalló que su aparición es breve, un “cameo” de apenas cinco segundos en una escena de baile junto a una “hermosa bailarina jamaiquina”.
Según Hollman Morris, gerente de RTVC, la idea surgió del equipo de gobierno para darle un llamativo adicional a la cinta, funcionando como una figura similar a los históricos cameos de Alfred Hitchcock. El presidente aparece como un extra, interpretando a un amigo del almirante Padilla.
El punto más álgido de la controversia reside en la financiación. Mientras que sectores de la oposición y algunos medios hablaron inicialmente de un gasto de 4 millones de dólares, el gerente de RTVC aclaró que la inversión estatal asciende a 8.000 millones de pesos (poco más de 2 millones de dólares) provenientes de recursos del Ministerio de las TIC.
Esta asignación presupuestal ha sido cuestionada por figuras como la senadora María Fernanda Cabal, quien criticó que se utilicen impuestos de los colombianos para contratar a un actor extranjero con antecedentes judiciales por agresión sexual, en lugar de priorizar el talento nacional.
Defensa del patrimonio y la industria
Por su parte, el Gobierno Nacional defiende el proyecto como un apoyo histórico a la industria audiovisual. El Ministerio TIC señaló que la producción involucra a más de 1.400 personas, incluyendo 250 actores nacionales y 1.000 extras.
Aseguró que promueve el turismo en locaciones como Cartagena, Villa de Leyva y Bogotá y cumple con la Ley 2334 de 2023, que busca honrar la memoria del almirante Padilla como prócer de la independencia.
El presidente Petro justificó su participación alegando que, así como otros mandatarios se dedican a ser “DJ” o a perpetuarse en el poder, él tiene derecho a explorar su faceta como actor o escritor, especialmente si el objetivo es elevar el arte audiovisual colombiano y resaltar el papel de las comunidades negras e indígenas en la historia del país.
Se espera que la película llegue a las salas de cine una vez finalizado el actual mandato presidencial, dejando para la posteridad una de las anécdotas más inusuales de la cinematografía y la política colombiana contemporánea.

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