En caída libre producción de petróleo y gas en Colombia, acumulan dos años seguidos en picada

El sector minero-energético de Colombia, motor histórico de su economía, atraviesa uno de sus periodos más críticos, tal como lo demuestran las cifras que manejan diferentes organizaciones gremiales.

Al cierre de 2025, las actividades de explotación de minas y canteras —que engloban el petróleo y el gas— se consolidaron como el rubro con mayor descenso en el Producto Interno Bruto (PIB), registrando una caída anual del 6,2%.

Esta tendencia negativa, que ya suma dos años consecutivos, ha dejado de ser vista por los analistas como una anomalía para ser calificada como un fenómeno estructural.

La producción de petróleo cerró el 2025 con un balance preocupante: un promedio de 746.000 barriles diarios, lo que representa una disminución del 3,4% en comparación con el año anterior. En términos operativos, el país dejó de producir aproximadamente 9,6 millones de barriles en un solo año.

Esta contracción tiene un impacto directo en las finanzas públicas. Se estima que la Nación dejó de percibir 660 millones de dólares, debido a esta menor producción.

Para ponerlo en perspectiva, este monto equivale a casi el 30% de los recursos que el Gobierno busca recaudar mediante la emergencia económica declarada por la ola invernal.

Según la Cámara Colombiana de Petróleo, Gas y Energía (Campetrol), las causas principales de este retroceso son la declinación natural de los campos (estimada en un 22%) y diversas interrupciones operativas. Tan solo el Grupo Ecopetrol acumuló 2,15 millones de barriles de producción diferida debido a problemas técnicos y del entorno.

Gas natural: niveles mínimos desde 2015

El panorama del gas natural es aún más alarmante. El gas comercializado para hogares e industrias sufrió una caída del 17,1% en 2025 frente a 2024.

El punto más crítico se registró en diciembre, cuando la producción se desplomó a 693 millones de pies cúbicos diarios (MPCD), la cifra mensual más baja desde 2015.

El agotamiento de los yacimientos es la razón de fondo. Campos estratégicos que concentran gran parte de la oferta nacional presentaron reducciones drásticas en su rendimiento. Cusiana cayó un 32%, Clarinete disminuyó un 30,8% y Cupiagua registró un descenso del 23,7%.

El debilitamiento generalizado del sector no solo afecta el PIB, sino que compromete la estabilidad fiscal del país. David Cubides, economista jefe del Banco de Occidente, advirtió que este desempeño reduce los ingresos del Estado por regalías, dividendos e impuesto de renta.

En total, sumando minería y energía, el Gobierno Nacional podría dejar de percibir cerca de $1,5 billones de pesos.

Las soluciones necesarias

Ante esta realidad, los gremios del sector han sido enfáticos en las soluciones necesarias. Nelson Castañeda, presidente de Campetrol, señaló que para recuperar la producción de manera sostenida es imperativo gestionar la conflictividad en los territorios, desarrollar proyectos offshore (costa afuera), evaluar yacimientos no convencionales y, fundamentalmente, aumentar la actividad exploratoria mediante la firma de nuevos contratos.

Sin una acción correctiva, el sector que en 2025 vio cómo su producción de gas fiscalizado perdía un 9,3% de operatividad neta en apenas 12 meses, seguirá cediendo terreno en la matriz económica de Colombia.

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