El presidente de Estados Unidos ha dado un paso significativo en la escalada de tensiones con Caracas al declarar formalmente al régimen venezolano de Nicolás Maduro como una organización terrorista extranjera.
Esta decisión fue justificada por la Casa Blanca, alegando que el régimen ha utilizado activos robados, incluyendo “su petróleo, sus tierras y otros activos”, para financiar “sus actividades, el narcoterrorismo, la trata de personas, el asesinato y el secuestro”.
La medida, anunciada este martes, 16 de diciembre, a través de la red social Truth Social del mandatario estadounidense, profundiza una postura que comenzó a mediados de noviembre con la designación del “Cartel de los Soles” como una organización terrorista extranjera, en medio de un aumento de la presencia militar estadounidense en el Caribe.
Como parte de esta nueva presión, el presidente Trump ordenó el “bloqueo total y completo de todos los petroleros sancionados que entren y salgan de Venezuela”. Esta acción otorga un nuevo plano al operativo militar denominado “Lanza del Sur”, que inicialmente se justificó como una lucha contra las organizaciones de narcotráfico que operan en la región.
El mandatario estadounidense sentenció que Estados Unidos no tolerará que “criminales, terroristas ni otros países roben, amenacen o dañen a nuestra nación”, ni permitirá que un régimen hostil se apodere de sus activos, los cuales, según él, deben ser devueltos “INMEDIATAMENTE” a Estados Unidos.
Trump aseguró que Venezuela se encuentra completamente rodeada por “la Armada más grande jamás reunida en la historia de Sudamérica”. La presión militar y económica solo aumentará “hasta que devuelvan a Estados Unidos todo el petróleo, las tierras y otros activos que nos robaron previamente”.
Operación “Lanza del Sur” e Incautación del Skipper
La escalada de advertencias y amenazas, que supone un paso más dentro de la Administración Trump, se da en un contexto de intensa actividad militar en el Caribe. En el marco del operativo “Lanza del Sur”, Estados Unidos ha ejecutado más de veinte bombardeos contra presuntas “narcolanchas”, reportando la baja de más de 80 “narcoterroristas”.
La orden de bloqueo total amenaza con nuevas incautaciones de navíos en aguas del Caribe, siguiendo el precedente sentado la semana pasada.
El Comando Sur de EE. UU. incautó el petrolero Skipper, el cual transportaba crudo venezolano y fue interceptado por fuerzas estadounidenses en el Caribe bajo una orden judicial.
Washington había sancionado al buque desde 2022 por sus vínculos con una “flota sombra” de transporte de crudo y por violar normas de sanciones, acusándolo de ser “utilizado por Irán y Venezuela”. El Skipper fue trasladado a un puerto de Estados Unidos para iniciar un proceso legal de decomiso de su carga.
Caracas ha condenado la creciente presencia militar y las incautaciones como “piratería” y un uso desmedido de la fuerza, llevando sus reclamos incluso ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.
Defiende los operativos
A pesar de la presión de legisladores demócratas, que exigen a la Administración Trump rendir cuentas por la operación, la Casa Blanca defiende tanto la incautación del petrolero como los bombardeos a “narcolanchas” como parte de su política de control de activos vinculados a actividades ilícitas y de sanciones.
En este sentido, el secretario de Estado, Marco Rubio, y el de Guerra, Pete Hegseth, prometieron revelar el miércoles el video de un polémico doble ataque contra sobrevivientes de un bombardeo inicial ocurrido en septiembre en el Caribe.
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