En un alarmante análisis, la empresa Hidroituango ha advertido que Colombia se encuentra en un riesgo crítico de sufrir un colapso tanto técnico como financiero en su sistema eléctrico.
A pesar de la entrada de nuevos proyectos de generación durante el 2025, la capacidad instalada real del Sistema Interconectado Nacional (SIN) ha mostrado una preocupante tendencia a la baja.
El informe detalla que el apagón técnico se manifiesta en una red de transporte de energía que se vuelve cada vez más estrecha e insuficiente para cubrir la demanda del mercado.
Según las cifras presentadas, el SIN cerró el año 2024 con una capacidad de 21.369 megavatios; no obstante, a finales de 2025, y aun con la incorporación de 380 megavatios adicionales, la capacidad efectiva se contrajo a 21.028 megavatios.
Mauricio Restrepo, director técnico de Hidroituango, señaló que el sistema ha entrado en una zona de riesgo, debido a la acumulación de factores que limitan su capacidad de respuesta.
“La oferta de energía está por debajo de la demanda en cerca de 3 %”, afirmó Restrepo, advirtiendo que cualquier eventualidad, como un fenómeno de El Niño severo o mantenimientos imprevistos en las centrales, podría desencadenar dificultades graves en el suministro.
Componente regulatorio
Esta reducción en la capacidad firme también tiene un componente regulatorio: la finalización de disposiciones transitorias de la CREG obligó a 47 plantas (equivalentes a 581 megavatios) a regresar a estado de pruebas, restando potencia inmediata al sistema.
Paralelamente, Hidroituango alertó sobre un posible apagón financiero derivado de la ambigüedad en las señales de los organismos de control, tales como la CREG y la Unidad de Planeación Minero Energética (UPME). La falta de claridad en la regulación incrementa los riesgos para los inversionistas y operadores.
El panorama se torna más complejo al observar que la expansión del sistema eléctrico no está marchando al ritmo previsto. Mientras la infraestructura se estanca, la demanda continúa en ascenso impulsada por la digitalización de la economía, el avance de la electrificación en el sector transporte y una mayor actividad en la electrificación industrial.
La advertencia de Hidroituango pone de manifiesto la urgencia de tomar medidas correctivas para evitar que el país enfrente una crisis energética que comprometa su estabilidad económica y social en el corto plazo.

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