En una impactante escalada de violencia juvenil, un adolescente de 17 años identificado como Santiago Andrés Padilla Ahumada, fue asesinado en el barrio La Esmeralda de la ciudad de Barranquilla.
En el ataque sicarial perpetrado la noche del miércoles 23 de julio por dos individuos, resultaron heridos otros dos hombres que responden a los nombres de Jesús Méndez Maldonado (30 años) y Jerbi Altamar Valdés (34 años).
Los tres se encontraban en una zona enmontada del señalado sector, cuando fueron sorprendidos por sus atacantes, quienes abrieron fuego y de inmediato se dieron a la huida.
En desarrollo de los operativos la Policía Metropolitana logró una detención clave: un menor de 15 años, señalado como presunto autor material del homicidio y habría participado activamente en la ejecución del crimen.
El joven fue capturado junto a su cómplice de 22 años de edad, de nombre Octavio Enrique Noriega Ortiz, de 22 años. Durante el procedimiento policial les hallaron dos armas de fuego con las que habrían cometido el atentado mortal.
Disputa entre estructuras criminales
Las motivaciones del homicidio parecen enmarcarse en una disputa entre estructuras delictivas criminales que operan en el suroccidente de la ciudad. En esta zona, las pandillas barriales se disputan el control del territorio, y cada vez es más frecuente que jóvenes sean utilizados como sicarios.
Sobre este nuevo hecho de sangre, el general Edwin Urrego, comandante de la Policía Metropolitana, dijo: “Dos presuntos integrantes de ‘los Costeños’ fueron capturados, dentro de estos se encuentra alias ‘Jonás’, quien ya poseía una orden de captura por el delito de homicidio en hechos ocurridos este mismo año en otro sector de la ciudad”.
Y agregó: “En este procedimiento también se produce la incautación de dos armas de fuego las cuales fueron utilizadas para quitarle la vida a un menor de edad y heridas a dos personas más”.
El señalado caso del menor de 17 años se suma a múltiples episodios similares, en los que menores tanto como víctimas como agresores inciden directamente en la violencia urbana.
Este suceso ha generado conmoción entre los residentes de La Esmeralda. Testigos locales han expresado su preocupación por la creciente presencia de pandillas adolescentes en las calles y su disposición a emplear armas de fuego en confrontaciones territoriales nocturnas.
El número de adolescentes capturados
En lo que va de 2025, más de 120 menores entre 14 y 17 años han sido capturados en el área metropolitana por su participación en distintas actividades delictivas.
Organizaciones como el Observatorio de Seguridad de la Universidad del Norte han señalado un incremento constante en la violencia juvenil, vinculada a la extorsión, sicariato y control territorial en barrios vulnerables
Defensores de derechos de la niñez y la juventud y organizaciones comunitarias señalan que insistirán en fortalecer programas de prevención, medidas socioeducativas y desarrollo comunitario, con la esperanza de contribuir a frenar el crecimiento de bandas juveniles que trastocan la convivencia y ponen en riesgo no solo a sus miembros, sino también a inocentes en zonas residenciales.

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