Rodney Castro Gullo

Las esclusas y la pregunta pendiente

Por Rodney Castro Gullo

Durante décadas el Canal del Dique ha sido señalado como uno de los mayores responsables del deterioro ambiental de la bahía de Cartagena. Millones de toneladas de sedimentos llegan cada año a través de este brazo artificial del río Magdalena, reduciendo la transparencia del agua, afectando los ecosistemas y modificando profundamente la dinámica de la bahía.

A esa realidad se suma la necesidad de controlar las inundaciones que afectan a numerosos municipios ribereños. Esa es la razón por la que el proyecto de restauración del Canal del Dique propone una intervención de gran envergadura, basada en esclusas y obras hidráulicas destinadas a regular el caudal y disminuir significativamente el transporte de sedimentos hacia Cartagena.

Hasta ahí existe amplio consenso. Sin embargo, toda decisión sobre un sistema hidráulico modifica su equilibrio. El río Magdalena es precisamente eso, un sistema.

Un estudio realizado por la firma internacional Moffatt & Nichol para analizar la sedimentación en Bocas de Ceniza, señala que el Magdalena transporta alrededor de 132 millones de toneladas de sedimentos cada año, una de las mayores cargas sedimentarias de América Latina. El mismo estudio concluye que basta con que menos del uno por ciento de esa carga quede atrapada en el canal de acceso portuario, para requerir procesos de dragados permanentes. Es decir, una fracción mínima del total ya representa un enorme desafío para la navegabilidad.

Observando la magnitud de los volúmenes antes descritos, y si el proyecto reducirá significativamente el trasporte de sedimentos hacia Cartagena, resulta indispensable conocer cuál será el impacto de ese nuevo balance sedimentario sobre la Zona Portuaria de Barranquilla.

Solo cuando se tenga esa estimación, sustentada en modelos hidrosedimentológicos integrales, podremos afirmar que el proyecto ha evaluado todos sus efectos y no únicamente aquellos que ocurren en una parte de la cuenca. Entonces también, el sector portuario de Barranquilla podrá saber si el gobierno central contempla acciones derivadas, que permitan un río estable para el desarrollo de su oficio.

Así como el país necesita recuperar la bahía de Cartagena, también está llamado a garantizar la competitividad del principal puerto sobre el río Magdalena.

Este es el llamado al gobierno nacional, a Cormagdalena, a la Autoridad de Licencias Ambientales, explicar, con evidencia técnica verificable, cuál será el comportamiento del trasporte de sedimentos en el tramo final del Magdalena una vez entren en operación las esclusas. Esa información no solo interesa a Barranquilla; constituye un requisito indispensable para evaluar integralmente uno de los proyectos hidráulicos más importantes del país.

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