Los grandes beneficios de Interconexión El Río a 220 mil voltios

  • El proyecto tuvo una inversión social, ambiental y en procesos arqueológicos de más de 8 mil millones de pesos.

A través de su empresa ISA INTERCOLOMBIA, ISA le entregó al país la Interconexión El Río a 220 mil voltios, una obra que fortalece el sistema eléctrico del Atlántico y que fue desarrollada cumpliendo con el compromiso de plazos adquirido por la compañía con la Unidad de Planeación Minero-Energética (UPME).

Este proyecto, que tuvo una inversión cercana a los USD 88 millones, incluye 15 kilómetros de líneas de transmisión totalmente subterráneas a 220 mil voltios, que se constituyen en las de mayor longitud en este nivel de voltaje en Colombia. Así mismo, la construcción de la nueva subestación El Río y la ampliación de las subestaciones Tebsa y Termoflores, todas ellas en el departamento del Atlántico.

El presidente de ISA, Juan Emilio Posada Echeverri, sostiene que “ISA y sus empresas han impulsado con su presencia el progreso y desarrollo de la región desde hace 24 años, actualmente con más de 3.629 km de líneas de transmisión en operación y 670 km de líneas en construcción. Algunos de estos proyectos transportan hoy energía limpia de fuentes renovables, lo que es un paso importante en nuestra contribución a la transición energética”.

La obra incluyó 15 kilómetros de líneas de transmisión totalmente subterráneas a 220 mil voltios.

Luis Alejandro Camargo, gerente de ISA INTERCOLOMBIA resaltó que “este proyecto ofrece un sistema de transmisión de energía más robusto, al cerrar un anillo energético a alto voltaje en el Área Metropolitana de Barranquilla. Lo anterior significa que la energía pueda fluir por distintos caminos asegurando la atención confiable y segura de la demanda de transmisión de energía en la región”.

GESTIÓN SOCIAL Y AMBIENTAL

ISA y sus empresas continúan honrando su compromiso de contribuir al desarrollo y transformación de los territorios a través de programas que generen valor sostenible y dejen un legado positivo y perdurable de empoderamiento, promoción y respeto de los derechos humanos.

En este sentido, el proyecto tuvo una inversión social en territorio (entre obligatoria y voluntaria) de $ 6 mil millones aproximadamente, de los cuales $ 3 mil millones se destinaron al desarrollo de 26 proyectos de beneficio comunitario en los barrios del área de influencia del Atlántico, con enfoque de fortalecimiento deportivo, cultural, tecnológico, apoyo a la salud, la educación y desarrollo de las unidades productivas a través del programa Juntos Crecemos.

Así mismo, durante la etapa de construcción se generaron 823 empleos en la región (municipios de Soledad y Distrito de Barranquilla).

Igualmente, continúa trabajando en la mejora de las condiciones medioambientales, desde la gestión de los impactos del negocio hacia la contribución proactiva para la mitigación y adaptación al cambio climático, la protección y conservación de los ecosistemas y su biodiversidad.

En el campo ambiental, se invirtieron $600 millones, entre los cuales se destacan $ 160 millones invertidos en el programa de manejo de fauna, rehabilitación ecológica y la reposición de individuos arbóreos resaltando la siembra de más de 180 árboles en los municipios de Soledad y Distrito de Barranquilla. Así mismo, se invirtieron cerca de $ 1.600 millones para el Programa de Arqueología Preventiva a través de la Universidad del Norte.