La primera masacre urbana del 2033 en Barranquilla en la noche del domingo en un estadero del barrio Santuario, revive el debate en torno a la urgente necesidad de replantear las estrategias por parte de las autoridades para devolver la tranquilidad a la ciudadanía.
El reciente hecho ocurrido en la noche del domingo en el barrio Santuario, suroriente de la ciudad, que dejó a cuatro personas muertas y seis heridas, en un ataque indiscriminado de sicarios que llegaron en motocicletas a un estadero comercial en donde departían, en criterio del analista y catedrático de la Universidad del Norte, Luis Trejos, es el reflejo que el fenómeno de violencia se ha desbordado.
“Hay que leer esta masacre como la continuidad de varias que hubo el año pasado en la ciudad y de las cuales se destacó la del barrio Las Flores por la cantidad de víctimas que hubo. No es la primera ni la única masacre que se vive en el territorio y la pregunta es: ¿Qué vamos a hacer para prevenir más, para que este tipo de situaciones no se repitan?”, anota el analista.
Trejos, en entrevistas a medios de comunicación, plantea varias acciones. La primera es que la Alcaldía de Barranquilla debe convocar a un debate abierto en el que haya participación de la sociedad civil, la academia, los gremios económicos, en donde pueden conseguirse insumos que ayuden a mejorar una ruta de trabajo articulado y así robustecer la débil política pública de seguridad, integrando a los municipios que hacen parte del área metropolitana e invitando a la presencia permanente del Gobierno Nacional.
También plantea la creación de la Secretaría de Seguridad y Convivencia Ciudad que sea el eje para trazar y ejecutar acciones eficaces y efectivas; que se analice lo que viene ocurriendo con el Inpec, porque desde las cárceles a su cargo, delincuentes siguen coordinando actividades criminales; y que se revisen las actuaciones de los operadores de justicia, en especial sus decisiones en otorgar casa por cárcel a personas cuya peligrosidad es demostrada en las audiencias.
“Esto hay que verlo como algo que necesita de distintas entradas, intervenciones. Si es necesario, y lo primero creo yo, es que desde la Administración se asuma que hay un problema, que ese problema es grave. Es decir, la negación de esta guerra, o la subvaloración de esta no ha servido para resolverla, sino que al contrario ha favorecido el crecimiento de este tipo de organizaciones”, precisa Trejos.
SE PUEDEN REPETIR
Por su parte, la directora ejecutiva de Asocentro, Dina Luz Pardo, considera que lo preocupante es que este tipo de atentados criminales se pueden repetir. “Reiteramos, nuestro sistema de justicia está en cuidados intensivos. ¿Para cuándo la reforma a la justicia colombiana?”, manifiesta.
A propósito de capturas por parte de las autoridades, el periodista investigador José Granados revela en un informe relacionado con las capturas en Barranquilla entre el 2022 y lo que va del 2023. “En total, 163 capturados fueron beneficiados con casa por cárcel, grupo en el que, sorprendentemente, figuran 9 homicidas y 62 delincuentes arrestados por fabricación, tráfico, porte o tenencia de armas de fuego”.
Lo anterior ratifica lo expresado por el catedrático Trejos y la preocupación de Pardo, incluso lo que en varias oportunidades ha cuestionado el propio alcalde Jaime Pumarejo acerca de las actuaciones de jueces dada la tendencia de enviar a sus casas a delincuentes con un largo prontuario delictivo.

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