Momentos en que el hijo de Miguel Uribe lanza flores al ataúd.

Miguel Uribe fue sepultado esta tarde en el cementerio central de Bogotá

Esta tarde del 13 de agosto, la capital colombiana rindió un sentido homenaje al senador y precandidato presidencial Miguel Uribe Turbay, quien fue sepultado en el cementerio central.

La jornada comenzó en el Capitolio Nacional, donde el cuerpo fue velado desde el 11 de agosto en el Salón Elíptico, inicialmente con acceso público y hoy restringido solo para familiares y congresistas.

Posteriormente, el féretro cubierto con la bandera nacional fue trasladado a la Catedral Primada de Colombia, ubicada en la Plaza de Bolívar, para la ceremonia religiosa oficiada por el cardenal José Luis Rueda.

En medio del recogimiento, María Claudia Tarazona, viuda del senador, lloró y dedicó palabras en memoria de su esposo. Le precedió un discurso cargado de contenido político por parte de Miguel Uribe Londoño, padre del fallecido, quien evocó que en ese mismo templo cargó a su hijo pequeño junto al féretro de su madre, Diana Turbay, asesinada hace 34 años, y afirmó con fuerza: “No tenemos duda de quién promueve y quién permite la violencia”.

Desde el Centro Democrático, el expresidente Álvaro Uribe envió un mensaje que fue leído por Gabriel Vallejo, en el que aseveró: “Martirizaron a su familia… reclamamos la protección de la vida de todos los colombianos”.

Clima político tenso

El funeral transcurrió en medio de un clima político tenso: estuvieron presentes expresidentes César Gaviria, Ernesto Samper y Juan Manuel Santos, así como el subsecretario de Estado de EE. UU., Christopher Landau. Sin embargo, la ausencia del Gobierno fue notable y respetuosa, pues se abstuvieron de participar por solicitud expresa de la familia —según explicó el ministro del Interior Armando Benedetti— una decisión que incluyó al presidente Gustavo Petro y la vicepresidenta Francia Márquez.

El ambiente se cargó de emotividad cuando, bajo una tenue llovizna en el Cementerio Central, el hijo menor del senador, Alejandro de cuatro años, colocó flores blancas sobre el ataúd sostenido por la bandera colombiana. Acompañado por su madre, el niño expresó con inocencia un gesto de despedida profundamente conmovedor.

También sobresalió la interpretación de la canción El Guerrero, a cargo de Yuri Buenaventura junto a la Orquesta Filarmónica de Bogotá, en una presentación que se volvió símbolo de resistencia, esperanza y paz.

Un detalle que marcó aún más la ceremonia fue la presencia de sacerdotes maronitas, vinculados a la fe libanesa de la familia Turbay. Estos oficiaron durante el cortejo fúnebre en el cementerio —un claro vínculo cultural y religioso con su ascendencia— y el senador fue sepultado en un lugar emblemático, cerca de figuras como Gilberto Álzate Avendaño y Luis Carlos Galán.

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