En medio de un intenso debate nacional sobre el papel de la memoria histórica y la curaduría institucional, la ministra de Cultura, Paola Holguín, se pronunció este domingo sobre las manifestaciones que tuvieron lugar durante el fin de semana frente al Museo Nacional.
Las protestas surgieron como respuesta al retiro de más de 50 piezas de la exposición permanente del recinto, una decisión que ha generado rechazo en sectores culturales y sociales.
La jefa de la cartera de Cultura fue enfática al defender la determinación del Gobierno. Según Holguín, la salida de estas piezas —que incluyen elementos relacionados con luchas sociales, diversidad sexual y memoria política— responde a una revisión necesaria de la museografía y la curaduría de los museos nacionales, los cuales, a su juicio, no deben servir como herramientas de “adoctrinamiento” o “instrumentos de agendas ideológicas”.
Uno de los puntos más álgidos de la declaración de la ministra fue el señalamiento directo hacia los organizadores de las protestas. Holguín acusó a los manifestantes de utilizar las piezas retiradas para “revictimizar” a ciertos sectores de la población, argumentando que la exposición de dichos objetos en el contexto actual deshonra, en lugar de proteger, la memoria de las personas afectadas por los conflictos que dichas obras intentan representar.
“El Museo Nacional no puede convertirse en un escenario para la imposición de narrativas que dividen”, señaló la ministra, reiterando que la institución debe ser un espacio de encuentro neutral.
Entre las piezas retiradas se encuentran los cuadros de Bernardo Jaramillo y Carlos Pizarro, dos candidatos presidenciales asesinados en la década de los 90; al igual que piezas asociadas con las luchas civiles de los movimientos LGBTIQ+ y feministas.
Respaldo a intervención del ESMAD
Además de defender el retiro de las obras, la ministra respaldó la actuación de la fuerza pública, específicamente del ESMAD, durante las jornadas de protesta en las inmediaciones del Museo.
Holguín subrayó que la Policía Nacional cumplió con su función de garantizar el orden y el derecho a la protesta pacífica, desestimando las denuncias sobre un supuesto uso desproporcionado de la fuerza por parte de los uniformados.
Revisión de fondo
Este episodio no parece ser un hecho aislado, sino parte de una política de revisión más amplia. La funcionaria reiteró que el Gobierno continuará evaluando las colecciones de los museos del país, bajo el argumento de garantizar un equilibrio narrativo.
La decisión ha dejado fracturado al sector cultural. Mientras el Gobierno insiste en una “limpieza curatorial” para evitar sesgos, académicos, curadores y colectivos ciudadanos han advertido que este retiro constituye un acto de censura y una peligrosa intervención estatal en la memoria histórica del país.
Se espera que en los próximos días se realicen nuevas mesas de diálogo para discutir el futuro de las piezas retiradas y el alcance de la reforma museográfica planteada por la administración.
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