Germán Ávila Plazas, ministro de Hacienda.

Minhacienda presentó Presupuesto General de la Nación 2026 por $556,9 billones

El ministro de Hacienda, Germán Ávila Plazas, presentó este martes ante las comisiones conjuntas de la Cámara y el Senado del Congreso de la República de Colombia el Presupuesto General de la Nación 2026, un ambicioso proyecto que asciende a $556,9 billones. La iniciativa, vital para la sostenibilidad fiscal del país, requerirá la aprobación de una ley de financiamiento por $26,3 billones, concebida como una reforma tributaria esencial para respaldar el plan de gasto.

La presentación contó con la presencia de ministros, directores de entidades clave como el DNP, Dane y Dian, el gerente general del Banco de la República, y el contralor general. No obstante, el evento generó tensión entre los legisladores, con críticas sobre la presencia de asesores y presuntos “lobistas”, lo que llevó a cuestionamientos sobre la dinámica del debate.

Distribución del Gasto y Gasto Rígido

Los recursos proyectados para 2026 se distribuirán de la siguiente manera:

  • 65,7 % se destinará a funcionamiento ($365,7 billones).
  • 18,4 % al servicio de la deuda ($102,4 billones).
  • 15,9 % a inversión ($88,8 billones).

“Con un presupuesto de inversión de 88 billones de pesos, el Gobierno Nacional impulsa las principales obras y proyectos de desarrollo del país: trenes, vías terciarias y la modernización”, dijo el funcionario.

El ministro Ávila subrayó el altísimo grado de inflexibilidad del gasto, que para 2026 representará el 91,4 % del presupuesto. Esta rigidez incluye los intereses de la deuda, salarios de la fuerza pública, sistema judicial, salud, pensiones y participaciones. Ávila enfatizó que esta situación no es coyuntural ni exclusiva del Gobierno actual, sino el resultado de la acumulación de factores que han prolongado la inflexibilidad.

A pesar de esta rigidez, el servicio de la deuda disminuirá a $102,4 billones en 2026, frente a los $112,6 billones de 2025. En contraste, el Sistema General de Participaciones, pensiones y el aseguramiento en salud registrarán alzas significativas, lo que refleja una clara prioridad social en el presupuesto. Por otro lado, las vigencias futuras y los gastos de capital mostrarán una reducción en comparación con 2025.

Desafíos fiscales y el origen de la brecha

Para cumplir con la regla fiscal, el Ministerio de Hacienda advirtió que un ajuste cercano al 3,6 % del PIB enfrentaría serios problemas, con un impacto estimado del 1,8 % en la tasa de crecimiento en el primer año, un aumento del 0,8 % en el desempleo, y efectos adversos en la inflación y el recaudo tributario. Ávila advirtió que un “ajuste exagerado tendría efectos devastadores en la economía”.

El Ministerio identificó el gasto del Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles (FEPC) como la principal causa del desajuste fiscal. Este fondo acumuló pagos por $80 billones entre 2022 y 2025 debido al mantenimiento de precios internos estancados frente al mercado internacional. Lo que antes se gestionaba como un pasivo, ahora constituye un gasto fiscal significativo.

El Gobierno ha optado por un desmonte gradual del FEPC, eliminando ya el subsidio a la gasolina y retirando el beneficio para los grandes consumidores de diésel. Recientemente, se publicó un borrador de decreto que propone un nuevo mecanismo diferencial de estabilización de precios del ACPM (diésel), excluyendo de subsidios a vehículos particulares como automóviles, camperos, camionetas y cuatrimotos. Se estima que esta medida podría generar un ahorro de $386.700 millones.

Ávila también señaló que una línea de crédito flexible con el Fondo Monetario Internacional (FMI) por cerca de US$5.600 millones, utilizada para financiar la pandemia, contribuye significativamente al déficit del Gobierno actual. El ministro indicó que estas decisiones estuvieron “por fuera de las prioridades del Plan Nacional de Desarrollo y las prioridades del Gobierno Nacional”.

Proyecciones de ingresos y gasto primario

El gasto primario (sin contar los pagos de intereses de la deuda) se proyecta en $353,1 billones para 2025 y $373,9 billones para 2026, lo que representa un crecimiento del 5,9 % frente a 2025. Por su parte, los ingresos tributarios se espera que aumenten de $280,3 billones en 2025 a $306,8 billones en 2026, un alza del 5,9 %.

A pesar del crecimiento de los ingresos, el desbalance fiscal ascendería a $72,8 billones en 2025 y a $67,1 billones en 2026. Hacienda advierte que el gasto primario crecería por debajo de lo que lo harán los ingresos tributarios, en parte, por el crecimiento del gasto inflexible, y recalca la necesidad de un “Pacto Fiscal que atienda esta problemática”.

La Ley de Financiamiento (Reforma Tributaria) de $26,3 billones

Para alcanzar la senda de retorno fiscal, la Ley de Financiamiento (conocida popularmente como reforma tributaria) busca recaudar $26,3 billones. Esta estrategia es similar a la propuesta del año pasado ($12 billones), la cual no prosperó en el Congreso, dejando el presupuesto desfinanciado.

Los pilares de esta nueva ley de financiamiento son:

  • Gravar el consumo de licores y tabaco.
  • Aumentar los gravámenes de renta y patrimonio.
  • Fortalecer los esquemas de los impuestos al carbono, al consumo y los impuestos saludables.

El ministro Ávila aseguró que no se afectará la canasta familiar con esta reforma. Hacienda insiste en que la sostenibilidad macroeconómica y la protección del gasto social prioritario dependen de decisiones de política fiscal que reconozcan estas restricciones estructurales, haciendo de esta ley de financiamiento un elemento clave para garantizar la viabilidad del presupuesto de 2026.