El sector energético colombiano se encuentra en máxima alerta tras la solicitud de Canacol Energy de terminar de manera anticipada diversos contratos de suministro de gas natural, en el marco de su proceso de reorganización en Canadá.
Esta decisión, según advierten empresas del sector, amenaza con generar un desabastecimiento físico del combustible que podría prolongarse entre seis y doce meses, dejando a millones de usuarios y grandes industrias en una situación de vulnerabilidad sin precedentes.
La gravedad de la situación radica en que, en el escenario actual, no existen fuentes alternativas suficientes para reemplazar la producción de Canacol de manera oportuna.
Empresas como Atinkana, Grupo Energético de Las Américas y Gas Hub han señalado ante las autoridades canadienses que no hay capacidad excedente en el mercado nacional, ni disponibilidad suficiente de Gas Natural Licuado (LNG) importado para cubrir el hueco que dejaría la salida de la operadora.
Esta desconexión afectaría a actores críticos como Promigas, Surtigas, Gases del Caribe, Enel Colombia y Cerro Matoso.
En regiones como Cúcuta y su área metropolitana, el 24% de la demanda regulada depende directamente del gas de Canacol, lo que pone en riesgo la continuidad del servicio para más de 232,000 usuarios. Por su parte, la multinacional Cerro Matoso ha advertido que estos contratos son la fuente principal para operar su complejo minero-metalúrgico en Córdoba.
Yacimientos en declive: el origen de la crisis
Ha trascendido que el trasfondo de esta maniobra contractual es la precaria situación operativa de la compañía. Informes del monitor KPMG revelan un desplome en la producción de gas natural que se ha intensificado desde principios de 2026. La capacidad de los yacimientos de Canacol es decreciente y se prevé que esta tendencia se mantenga, al menos, hasta junio de este año.
Varios factores técnicos han precipitado esta caída, siendo uno de ello la falta de viabilidad económica de proyectos clave como el pozo Monstera. Igualmente, retrasos sistemáticos en los taladros de perforación y actividades de reacondicionamiento.
También está incidiendo el hecho que hay pozos que operan actualmente con niveles de producción muy inferiores a los proyectados inicialmente.
Además, debido a restricciones de liquidez derivadas de su financiamiento, la empresa se encuentra incapacitada para adelantar nuevas actividades de exploración y explotación que permitan revertir la curva de descenso.
Transferencia de riesgo y futuro incierto
Para diversas empresas afectadas, la solicitud de Canacol no es solo una medida de supervivencia financiera, sino un intento de “trasladar a terceros el riesgo geológico y de producción” que la compañía asumió originalmente.
Valora Analitik informó que Gases del Oriente y Cerro Matoso han cuestionado que la finalidad real sea eliminar contratos que evidencian el fracaso productivo de la gasífera, con el objetivo de hacer a la empresa más “atractiva” para una futura transacción comercial.
Mientras la audiencia en Canadá avanza, el sector en Colombia queda a la espera de una resolución que evite un apagón industrial y residencial.
Por ahora, Canacol enfrenta una exposición potencial a penalidades mensuales de millones de dólares, y se estima que las multas por la terminación anticipada de estos contratos podrían ascender a los US$ 287,3 millones.
Noticia relacionada: https://elnorte.com.co/salida-de-canacol-energy-agudizaria-crisis-de-gas-en-colombia/

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