La bancada del Pacto Histórico confirmó que no asistirá a la ceremonia de posesión del presidente electo, Abelardo de la Espriella, prevista para el próximo 7 de agosto, al considerar que su elección carece de legitimidad. En su lugar, la colectividad anunció que promoverá movilizaciones y espacios de “resistencia pacífica” en diferentes regiones del país.
El anuncio fue realizado por voceros del partido, entre ellos el representante a la Cámara Alfredo Mondragón, quien sostuvo que la ausencia en el acto de investidura constituye una postura política frente a lo que califican como un proceso electoral cuestionado.
Según el congresista, la bancada no reconoce la legitimidad del mandatario electo y, por esa razón, decidió no participar en el acto protocolario de transmisión del poder.
De acuerdo con el pronunciamiento del Pacto Histórico, las objeciones se centran en cuestionamientos sobre la legitimidad de la elección y en preocupaciones relacionadas con la doble nacionalidad de De la Espriella.
Se trata de argumentos que la colectividad considera suficientes para asumir una posición de oposición desde el inicio del nuevo gobierno. No obstante, el Consejo Nacional Electoral ya oficializó la elección del abogado tras la segunda vuelta presidencial del pasado 21 de junio.
Además de rechazar su asistencia a la posesión, el partido anunció que convocará jornadas de “resistencia pacífica” en varias ciudades del país como mecanismo de expresión política. Los dirigentes insistieron en que las manifestaciones se desarrollarán por vías democráticas y dentro del marco de la protesta social.
Ambiente de alta polarización
La decisión se produce en medio de un ambiente de alta polarización política y de los cambios que ha tenido la organización de la ceremonia de posesión. Inicialmente, De la Espriella planteó realizar el acto en una guarnición militar del Cauca, propuesta que generó fuertes cuestionamientos institucionales y políticos. Posteriormente, su equipo informó que la ceremonia se trasladaría a la ciudad de Cali, en un escenario civil.
Con esta determinación, el Pacto Histórico marca el inicio de una estrategia de oposición al nuevo gobierno, anticipando que ejercerá control político desde el Congreso y respaldará movilizaciones ciudadanas frente a las decisiones que considere contrarias a sus principios programáticos.
Mientras tanto, el presidente electo continúa afinando los detalles de su posesión y de la conformación de su administración, que asumirá funciones el próximo 7 de agosto.
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