El Superintendente de Servicios Públicos Domiciliarios, Yanod Márquez Aldana, presentó este jueves renuncia irrevocable a su cargo, en carta dirigida al presidente Gustavo Petro, tras casi 10 meses al frente de la entidad.
En su carta de renuncia, Márquez puso en evidencia la situación estructural del sector: criticó la “desatención” hacia los servicios públicos y denunció que muchas decisiones se han tomado sin criterio técnico, favoreciendo determinados sectores empresariales.
Denunció que los entes públicos están afectados por un “adormecimiento del sentido de lo público” y una cultura profesional “orientada al oportunismo y la captura de rentas”, en lugar de un enfoque basado en “trabajo, creatividad y productividad”.
“No fue una tarea fácil, pues los entes públicos recibidos para su gobierno adolecen del efecto causado por largas décadas de adormecimiento del sentido de lo público y de la reorientación de los imaginarios profesionales hacia al simple oportunismo y hacia el favorecimiento de tendencias empresariales más cercanas a la captura de rentas que hacia un ejercicio consistente con el trabajo, la creatividad y la productividad”, expresó en su carta de renuncia.
Pese a las dificultades, resaltó esfuerzos realizados en implementación tecnológica para mejorar los sistemas de información, así como en la ejecución de obras e inversiones en empresas intervenidas y la búsqueda de una solución integral para Air‑e, la empresa de energía intervenida, con la que dejó una importante tarea pendiente.
Gestión sobre Air-e duramente cuestionada
Sobre este tema la gestión del dimitente Superservicios ha sido duramente cuestionada por diferentes sectores tanto de la cadena energética, como de dirigentes políticos conocedores de la problemática de servicios públicos, especialmente el de energía.
Específicamente se le cuestiona por su falta de gestión para conseguir los recursos necesarios para nutrir el Fondo Empresarial para garantizar el funcionamiento de las empresas intervenidas, como es el caso de Air-e.
Esta inacción ha traído consigo que la situación financiera de Air-e haya empeorado y que no cuente con plata para comprarle la energía a las generadoras; sin embargo, estas les siguen suministrando la energía, aunque no les paguen porque están obligadas por una circular que expidió en diciembre pasado la Superintendencia.
La deuda total de Air-e con generadoras y transportadoras de energía es de 2.3 billones de pesos antes y después de la intervención. Sólo después de la toma esas deudas suman $1.5 billones, y de esa cantidad $900 mil millones se los debe a las térmicas.

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