Lo que comenzó como una búsqueda angustiosa durante los días de Carnaval en Barranquilla ha destapado uno de los episodios más cruentos de la guerra que libran las estructuras criminales en el Caribe colombiano.
El hallazgo de los cuerpos de dos hermanas: Keyla Nicolle Hernández Noriega, de 17 años, y Sheridan Sofía Hernández Noriega, de 14 años en el sector de Maranatha, municipio de Malambo, no solo confirmó su trágico final mediante disparos de gracia, sino que dejó al descubierto el funcionamiento de una temible oficina de sicarios.
De acuerdo con las investigaciones lideradas por la Fiscalía General de la Nación, la principal hipótesis del doble asesinato apunta a la feroz rivalidad entre las organizaciones criminales ‘Los Pepes’ y ‘Los Costeños’.
Fuentes judiciales revelaron a Semana que el detonante fue el hallazgo de una conversación en el teléfono celular de las menores, en la que aparentemente entregaban información a una estructura rival.
Este hallazgo generó sospechas inmediatas dentro de la red criminal, lo que llevó a que las jóvenes fueran citadas bajo engaños en Malambo. Las autoridades cuentan con chats explícitos que sugieren un vínculo entre las adolescentes y las estructuras delictivas de la ciudad, un elemento que sigue bajo rigurosa verificación.
La ruta del horror
El 18 de febrero, en pleno desarrollo de las festividades, las hermanas salieron de su vivienda en el barrio La Sierrita con destino a una fiesta en Rebolo, acompañadas por sus parejas sentimentales. Sin embargo, el rumbo cambió hacia Malambo, donde fueron retenidas.
La crueldad del hecho quedó registrada en un video grabado por los propios sicarios mientras ejecutaban a una de las menores, material que pretendían enviar a sus jefes como “prueba de cumplimiento”.
Además, se conoció una interceptación telefónica en la que un presunto integrante de ‘Los Costeños’ intentó interceder por la vida de las jóvenes, recibiendo una respuesta lapidaria: “Ya esas viejas están muertas… a ti también te vamos a matar porque tú eres de la costa”.
Capturas y una “empresa de homicidios”
Por este crimen fue capturado Juan David Taboada Oliveras, de 19 años, vinculado inicialmente por el delito de secuestro extorsivo tras las exigencias de dinero que recibió la madre de las víctimas desde el celular de uno de los novios.
No obstante, el liderazgo de la célula sicarial recaía en un menor de 17 años, antiguo vinculado a las disidencias de las FARC, quien manejaba el grupo como una empresa que prestaba servicios de asesinato.
La ubicación de los cuerpos fue posible gracias a labores técnicas de georreferenciación y al rastro de un accidente de tránsito en motocicleta sufrido por los sospechosos en la vía a Puerto Colombia.
Uno de los implicados, tras ser ubicado en un centro asistencial, terminó entregando las coordenadas exactas de la fosa donde yacían las hermanas.
Este caso del asesinato de Keyla y Sheridan, no solo enluta al departamento del Atlántico, sino que ratifica la instrumentalización de menores en el conflicto entre bandas que buscan el control territorial en la región.
Noticia relacionada: https://elnorte.com.co/capturados-presuntos-responsables-del-atroz-crimen-de-las-hermanas-hernandez-noriega-en-malambo/

Más historias
¡Bombazo en el fútbol colombiano! James Rodríguez tendría acuerdo con Atlético Nacional
Gobernador del Atlántico y alcalde de Cartagena rechazan sanciones a usuarios por altos consumos de energía
Amor y Amistad con valor duradero: las piezas de oro son el regalo ideal en fechas especiales