Alejandro Castañeda, presidente ejecutivo de ANDEG.

Sistema eléctrico necesita adicionar 800 megavatios térmicos: ANDEG

El sector eléctrico colombiano se encuentra en un punto crítico, con serios retrasos en la entrada de nuevos proyectos de generación y una demanda que crece a un ritmo más acelerado que la capacidad de suministro. Esta preocupante situación ha llevado a Alejandro Castañeda, presidente ejecutivo de la Asociación Nacional de Empresas Generadoras (ANDEG), a hacer un llamado urgente a la acción, enfatizando la necesidad de garantizar reglas estables que sean atractivas para los inversionistas y asegurar así el futuro energético del país.

En el 12° Foro Energético ANDEG, que se cumple en Barranquilla, Castañeda destacó que, en los últimos 30 años, el sector ha sido un pilar fundamental para el desarrollo de Colombia. Gracias a la implementación de las leyes 142 y 143, se han invertido cerca de 140 billones de pesos en los diferentes eslabones de la cadena: generación, transmisión y distribución. Estas inversiones, provenientes de empresas privadas, públicas y mixtas, han permitido un aumento significativo en la cobertura, pasando del 82-85% en 1991-92 a cerca del 97% actualmente.

El éxito de este modelo radica, según Castañeda, en un fuerte modelo institucional basado en “reglas de juego claras”, que han generado confianza y atraído la inversión sin necesidad de contratos de largo plazo con el Estado o concesiones. Este contexto contrasta con la situación de 1992, cuando la deuda del sector eléctrico representaba casi el 40% de la deuda nacional, llevando al país a apagones debido a la falta de capacidad operativa.

Sin embargo, el panorama actual es sombrío. En los últimos cinco años, solo el 28% de la capacidad de generación esperada ha logrado entrar en operación, generando dudas e incertidumbre. Además, existen problemas significativos en la expansión de la transmisión y distribución, con 143 proyectos supeditados a obras de expansión en transmisión que suman 2.5 GW y están “enredados” debido a factores como el licenciamiento y la conflictividad social.

La preocupación se agudiza al analizar el balance entre oferta y demanda de energía firme. Según Castañeda, para los años 2025, 2026 y 2027, el sistema está “ras con bola” frente a la demanda media, lo que significa que todas las plantas de generación, especialmente las térmicas, tendrían que operar a máxima capacidad durante al menos 40 semanas al año, incluso sin un Fenómeno de El Niño. Esta situación revela la falta de márgenes de seguridad adecuados, donde cualquier falla podría provocar el colapso del sistema.

Necesidad imperiosa de nueva capacidad y una subasta exitosa

Para evitar un escenario crítico, ANDEG estima que el país necesita agregar entre 2,500 y 3,000 MW de capacidad adicional para 2028-2029. De esta cifra, entre 700 y 800 MW deberían ser de energía térmica. Castañeda explicó que, si no se incorporan estos 800 MW térmicos, junto con más hidráulicas y renovables hasta alcanzar los 2,500 MW, Colombia enfrentará un déficit del 4% en 2028 y del 6% en 2029, con indicadores “muy en rojo”.

Igualmente planteó que el sistema eléctrico colombiano necesita en los próximos años inversiones por $40 billones para satisfacer suficientemente la demanda creciente. De estas inversiones, $18 billones deberán hacerse en generación, $12 billones en transmisión y $10 billones en distribución.

Subrayó que para acometer inversiones tan cuantiosas, necesariamente se requiere de la participación del sector privado, y que en ese orden de ideas deben garantizarse unas reglas del juego claras que permitan que fluya esa inversión.

El presidente de ANDEG enfatizó que el sistema actual requiere que las plantas térmicas operen durante las horas pico de consumo (entre las 6:00 p.m. y las 9:00 p.m.), lo que explica por qué las plantas hidráulicas a veces deben cobrar precios de térmicas. En este contexto, la reciente subasta de expansión, que comprometió 4,000 MW solares, aunque bienvenida, no suma energía firme al sistema, que es lo que garantiza la estabilidad en momentos críticos.

Castañeda criticó lo que considera una visión limitada del gobierno actual, que se enfoca exclusivamente en las energías renovables solar y eólica, descuidando otras tecnologías esenciales como el gas, el carbón y las hidráulicas. Subrayó que, a nivel internacional, el enfoque ha evolucionado para incluir la confiabilidad, la seguridad y el autoabastecimiento en la matriz energética. “Aquí hay que jugarle a todo”, afirmó, señalando que existen tecnologías que permiten reducir o compensar emisiones, y que no se puede caer en el “negacionismo” de opciones necesarias.

En resumen, el llamado del gremio es claro: urge una subasta de expansión exitosa que logre la entrada de la capacidad requerida y que se garantice la estabilidad regulatoria para atraer la inversión necesaria. El tiempo es apremiante, y la inacción o el debate prolongado podrían llevar al país a una situación energética muy compleja en los próximos tres años.