Durante la instalación del 9° Encuentro y Feria Renovables Latam, que inició este miércoles en Barranquilla, Alexandra Hernández, presidenta de SER Colombia, presentó un balance histórico sobre la evolución del sector.
En apenas dos años, la participación de las energías renovables en la capacidad total de generación de energía eléctrica del país pasó del 2% a un proyectado 14% para finales de este año.
Esta expansión representa un hito para la seguridad energética nacional. Según Hernández, Colombia cerrará el 2024 con una capacidad instalada de 4.350 MW, de los cuales el 70% corresponde a proyectos de gran y mediana escala, mientras que el 30% restante proviene de recursos de pequeña escala, como techos solares y autogeneración en industrias y hogares.
Este crecimiento ha movilizado más de 3.000 millones de dólares en inversión privada y ha generado cerca de 27.000 empleos en diversas regiones.
A pesar de las cifras positivas, la presidenta de SER Colombia fue enfática al señalar que el éxito tecnológico se enfrenta a un muro administrativo. “El real desafío de la transición energética es lograr que todas las fuentes puedan entrar oportunamente”, afirmó Hernández, subrayando que los retrasos en trámites y regulaciones siguen siendo el principal obstáculo para que los proyectos entren en operación a tiempo.
Aunque el abandono de proyectos en fase de construcción es inusual, la demora en las aprobaciones está provocando que algunos inversionistas opten por ejecutar sus capitales en otros países.
Ante este panorama, el gremio —que ahora se denomina Asociación de Energías Renovables y Almacenamiento— hace un llamado urgente al Gobierno para expedir normas clave sobre plantas menores y almacenamiento con baterías, elementos que consideran “en la puerta del horno” y vitales para la flexibilidad del sistema.
Un salvavidas ante el Fenómeno del Niño
La relevancia de estas fuentes de energía se vuelve crítica ante la inminencia de un Fenómeno del Niño severo en el segundo semestre del año. Hernández explicó que “las energías solar y eólica son imprescindibles porque su mayor potencial se presenta precisamente cuando hay escasez de lluvias, lo que permite aliviar la presión sobre los embalses y reducir la necesidad de generación térmica costosa”.
“Depender de una sola fuente es un riesgo; la complementariedad es la respuesta”, señaló la directiva, destacando que el Atlántico se ha consolidado como un epicentro de esta revolución gracias al apoyo de las comunidades y la articulación de las autoridades locales.
Impacto social: Más allá de los megavatios
La transición no solo se mide en potencia, sino en bienestar social. Se destacaron casos como el de beneficiarios en Cali que han visto sus facturas de servicios públicos reducirse a cero gracias a paneles solares, o proyectos en el Tolima financiados con regalías del petróleo que han transformado comunidades antes golpeadas por el conflicto.
Para asegurar la continuidad de este progreso, SER Colombia propone una hoja de ruta que incluye un plan de choque en los primeros 100 días de un nuevo gobierno para destrabar trámites, armonizar la expansión de la red y fomentar la competencia mediante incentivos tributarios transables.
La consigna es clara: el portafolio de proyectos existe y las empresas están listas, pero falta la toma de decisiones correctas y oportunas para que el país no se apague.

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