Tres policías y 10 hinchas heridos en disturbios en el estadio Metropolitano

Lo que comenzó como una fiesta futbolística —en el marco del partido que enfrentó a Junior y Atlético Bucaramanga por la fecha 7 de la Liga BetPlay— terminó en un escenario de violencia dentro y fuera del estadio Metropolitano Roberto Meléndez, dejando decenas de personas heridas, entre ellas tres miembros de la Policía Nacional.

Según reportes, el caos se desató en parte por fallos en los dispositivos de lectura de boletas del operador WArena, lo que ocasionó congestión en las entradas y permitió el ingreso descontrolado al estadio Metropolitano, incluso de hinchas visitantes —a quienes originalmente se les tenía prohibido el acceso—, particularmente en la tribuna occidental.

Los hinchas del Atlético Bucaramanga provocaron aún más tensión al desplegar camisetas y banderas en esa zona, lo que motivó que la hinchada del Junior reaccionara violentamente.

El ambiente en la tribuna se fue tornando tenso, con insultos y lanzamiento de objetos, hasta que la violencia escaló en una pelea que obligó a suspender temporalmente el encuentro.

Durante la intervención para restablecer el orden, resultaron lesionados tres uniformados: El subintendente Miguel Ángel Oyola Lizcano, con dos heridas en la cabeza, la auxiliar Valentina Epalza García, con golpes en el pecho, y la auxiliar Anny Paola Jarava, quien cayó por escaleras y presenta lesiones en la cadera.

Las autoridades informaron que los tres fueron remitidos a centros de salud, y afortunadamente ninguno corre riesgo grave.

Impacto más allá de la policía

La situación perturbó lo que debía ser una fiesta deportiva. El enfrentamiento produjo al menos diez heridos en total entre hinchas, y puso en jaque la seguridad del estadio.

Las autoridades anunciaron que ya se adelantan investigaciones para identificar a los responsables y evaluar sanciones. También se habló de fortalecer los operativos de seguridad en el futuro para evitar repetir este tipo de incidentes.

Este episodio es una muestra más de cómo la violencia puede estropear lo que en principio es una celebración deportiva.

Las fallas logísticas, la falta de control en el acceso y la intervención más contundente son lecciones urgentes para evitar nuevas tragedias en estadios del país.

Noticia relacionada: https://elnorte.com.co/el-agonico-triunfo-del-junior-que-sigue-de-lider-e-invicto/