A medida que avanzan las horas crece el número de fallecidos en Turquía y Siria por los terremotos que afectaron estos dos países el lunes 6 de febrero. El último balance indica que van cerca de 8.000 muertos y 40.000 heridos.
Se trata del reporte oficial de las autoridades de ambos estados y los llamados “Cascos Blancos” que atienden la emergencia en las zonas opositoras sirias.
Se teme que la cifra pueda incrementarse en las próximas horas en razón a las miles de personas que resultaron heridas, muchas de las cuales se encuentran debajo de los escombros.
Según la Autoridad de Gestión de Desastres y Emergencias (AFAD) más de 6.200 edificios quedaron completamente destruidos, como consecuencia, especialmente del terremoto de 7,8 de magnitud que se registró en horas de la madrugada y de otros que se registró después en horas de mediodía, que alcanzó los 7,6 en la escala de Richter.
AYUDA INTERNACIONAL
ABC informó que la ayuda internacional ha empezado empezar a llegar a las zonas afectadas por el terremoto y sus réplicas. El primer temblor se sintió hasta en Líbano, Chipre y el norte de Irak.
También se ha indicado que los equipos de rescate en Turquía y el norte de Siria luchan para buscar entre los escombros a supervivientes del violento sismo. A estos se les han sumado rescatistas de diferentes partes del continente.
El primer terremoto se registró en la madrugada del lunes y duró unos 30 segundos. El epicentro fue la región de Kahramanmaras, a unos 600 kilómetros al sudeste de Ankara, a una profundidad de siete kilómetros.
Durante las labores de rescate tanto en Turquía como en Siria han sido encontradas con vida numerosas personas de diferentes edades y sexo, entre ellas niños que se encontraban atrapados entre los escombros. Cada uno de estos episodios afortunados son verdaderos milagros, pues en medio de escabrosas escenas de grandes cantidades de muertos, se ha encontrado la vida.

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